Un cofre se relaciona con lo desconocido, tal vez con lo oculto, pero también con lo preciado, con los tesoros que las leyendas ocultan al pie de los arco iris o en cavernas de piedra donde sólo llega el deseo. En eso pensaron Martín y Cristian Cornejo cuando diseñaron su empresa: en volver realidad un deseo y en que el regalo que obre dentro del cofre brille como el oro.

Con esa idea, y observando la saturación del mercado respecto de los regalos – tantos personales como corporativos-, los hermanos se volvieron socios en las charlas que tenían para saber qué regalarles a sus novias. O, mejor dicho, qué regalo comprar que resulte útil y, sobre todo, inolvidable. “Buscábamos algo romántico, original o práctico. Y siempre terminábamos satisfaciendo a nuestras novias”, recuerda, risueño, Cristian Cornejo, que hoy, a los 24 años, es el líder de Special Gift.

La empresa de Cristian y Martín se dedica a ofrecer servicios de regalos a la medida del agasajado. Y tiene tres partes: un cofre dentro del cual hay un catálogo y una tarjeta plástica. En el catálogo hay varias experiencias: gastronomía (restaurantes, cafés, bares o cenas para 4 personas), aventura y emoción (volar en planeador, tomar cursos de buceo, aprender a volar un avión), bienestar (spa, chocolaterapia, fangoterapia) y escapadas (fines de semana en hoteles de lujos). Entonces ocurre le milagro: quien recibe el regalo puede elegir entre volar en parapente, cenar con amigos o pasar un fin de semana en un hotel cinco estrellas.
 
“Nos sentamos a pensar qué podíamos hacer juntos. Después de varias ideas, Martín propone crear una empresa que ofrezca regalos especiales. Había visto que en Europa una empresa del estilo facturaba mil millones de euros en un año. Eso se lo sumamos a una variables: somos una cultura regalera y consideramos que podía ser un gran negocio tanto para el mundo corporativo como para el consumidor final. Los regalos tradicionales está saturados, de vinos, de lapiceras, de pen drive”, revela Cristian sobre el impulso cultural que apuntaló el emprendimiento.  

La clave de los regalos está en que se pueden compartir. “Ofrecemos experiencias íntegras, con la posibilidad de compartirlas. Por ejemplo, la experiencia de ir a un spa para compartir con la pareja o con amigos”, diferencia Cornejo. Y amplía:  “Pensamos siempre en sumar prestadores, en ampliar las posibilidades de regalar algo inolvidable. Nuestras opciones abarcan a todos los perfiles posibles de agasajados”, explica Cristian, quien cuando aún no había terminado su carrera de relacionista público se lanzó a las arenas desconocidas del emprendimiento.

Hay que regalarse más

Mi estimado lector, no se crea que son todas rosas en el camino. Claro que los inicios no fueron fáciles. Empezando por esta variable: tiene a su hermano de socio: Martín, administrador de empresas, 27, el cerebro calculador de Special Gift y Cristian de 24, licenciado en relaciones públicas, el brazo comunicante de la compañía. Segunda variable compleja: su padre traía una historia de negocios familiares en hotelería e informática y ver a sus dos retoños correrse del camino para empezar a caminar rutas desconocidas no habrá sido muy gracioso. “Había algunos comentarios en la familia cuando arrancamos”, se limita a decir Cristian.  

En noviembre de 2011, los Cornejo se lanzaron a buscar prestadores y recién en marzo de 2012 tuvieron los primeros tres. “Hoy nos llaman para ser parte de nuestro catálogo de prestadores, pero nos costó mucho trabajo dar a conocer nuestra idea”, reconoce el joven. 

“En estos regalos le das al otro la chance de elegir cuál es su regalo. Además, nos basamos en un estudio que demuestra que una experiencia perdura más en el tiempo en la memoria de alguien. Todos buscamos regalos originales y al mejor precio. Todos valoramos el mejor servicio. Y a todos nos gusta la sofisticación”, dice Cristian. Y tiene razón.  

Más información:
www.special-gift.com.ar