El desierto patagónico va tapando la estepa y en algunos casos, hay pueblos que van quedando sepultados, como es el caso de localidades del sur de la provincia de Buenos Aires, ya en territorio patagónico. Según un estudio que realizó la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) desde 2007 se han perdido 1.8 millones de ovejas para quienes el agua y la pastura se han vuelto espejismos.

La falta de humedad, la poca pastura y la reducción de la lluvia fueron los desencadenantes de este proceso que ha generado la sequía más fuerte en casi veinte años y una de las peores en sesenta años.

El informe de la FAUBA no tiene buenos pronósticos, los especialistas para elaborarlo hicieron estudios en cinco estancias que congregan la mayor producción lanera de la Patagonia. “Es muy posible que la situación se agrave en los próximos meses debido a que los animales no tendrán suficiente pasto para alimentarse durante el verano de 2016 y el otoño-invierno de 2017″

Río Negro y Chubut son las provincias más afectadas por la sequía. A la sequía se le sumaron factores naturales imprevisibles como las erupciones de los volcanes Chaitén y Puyehue. Como señala el informe, se perdieron desde 2007 hasta 2011 1.8 millones de ovejas, lo que equivale al 12% de ovejas existentes en el país.

“Esta situación climática es de excepcional magnitud. Ya se observa un marcado retroceso en el crecimiento de la vegetación en esa región, con una alta probabilidad de que haya un escenario más complicado a finales de 2016 y durante la primera parte de 2017”, sostiene el documento difundido por la Fauba. Se espera que para esta primavera escasee aún más el pasto.

Se deberán tomar medidas de emergencia. Es estadísticamente muy poco probable que ocurran precipitaciones considerables antes de abril de 2017. Incluso, aunque sucediera, es casi imposible que lleguen a equiparar la media histórica”, advierten.

“Hay que cuidar a las madres, porque van a determinar en buena medida la cantidad de lana y de corderos de la temporada 2017 y subsiguientes. Para lo cual sería recomendable adelantar los destetes lo más posible para lograr una buena recuperación del estado corporal de las mismas” El proceso de desertificación se ve en algunas lagunas de Chubut, secas y con su tierra agrietada. La sequía ha provocado el éxodo de pobladores de parajes que vivían alrededor de establecimientos lanares que han tenido que cerrar.