Después de “Clásicos”, editado el año pasado, los salteños sintieron que debía pagar la deuda con sus fanáticos más temprano que tarde. Para que esa deuda no genere intereses, a fines de la semana pasada apareció “Zafiro”, un disco apoyado en el color de voces del quinteto, pero con una novedad importante: todas las canciones inéditas.

El disco abre con una canción melódica y mantiene esa tónica durante las 9 siguientes, aunque los decibeles suban hacia alguna que otra canción bailable, algunas con estribillo pegadizo como la que inicia el disco: Mi vida entre tus manos, de Jimena Teruel.

Es para destacar la apuesta por las canciones nuevas: no hay fórmulas repetidas ni recursos remanidos, por eso el disco tiene peso propio. Se apoya en las canciones con grandes arreglos vocales, en la alta calidad de vocal de los salteños y algunas letras que logran uno de los objetivos centrales de una canción: que uno la recuerde apenas termina de escucharla por primera vez.

Dos canciones son de Jimena Teruel en letra y música, pero la chica no frena ahí, pues participa en otras dos. También está la mano de Álvaro, su hermano, y una buena presencia de Daniel Cuevas en las letras, como el letrista con mayor presencia en el disco: firma la letra de 5 de las 12 canciones.

Algunas confirmaciones para este trabajo, el número 18 del grupo, están en las voces: con Alvaro Teruel más afirmado y con Rubén “Negro” Ehizaguirre como su crédito vocal más alto, su alfil, el hombre capaz de cambiar el clima de una canción, el tipo que tiene el termómetro del grupo.

En las últimas tres canciones del disco -tiene 12 temas- Salta florece en chacareras y zambas, renace el bandoneón, el rasguido peñero, las voces bien puestas y las lindas poesías de La Moro y Álvaro Teruel, de Daniel Cuevas y Lucas Allendes y del propio Cuevas con la música de Ehizaguirre.

Esa segunda parte del disco, llamada “Escuche Salta”, no hace más que confirmar el lazo que Los Nocheros tienen con el folklore más clásico, con las canciones que los condujeron a la senda consagratoria de Cosquín. El camino que los trajo hasta aquí, en este punto que podemos llamar Estilo Nochero.