Por Damián Damore 

En la Media Luna, el campo familiar que la familia Gordon tiene en Choele Choel, buscaron alternativas para la sustentabilidad. Las peras y las manzanas, típicos frutos cultivados en la región patagónica, resultan muy complicadas para la comercialización. “Atarse a un árbol no es fácil, no es como la horticultura o el maíz que a los cuatro meses decís no hago más y cortaste. Dentro de esa búsqueda le metimos mucha energía a los frutos secos, por eso nos dedicamos a los nogales”, justifica la decisión Diego Gordon. Habla camino al vivero que condensa 30.000 árboles de nogal de la variedad Chandler regados por goteo. “Tener sustentabilidad no es sólo pensar en rentabilidad, sino diseñar un esquema que pueda mantenerse en el tiempo”, continúa Gordon, mientras señala al campo, con el mate en la mano.

Mucho tiempo es lo que les llevó la investigación de la versión Chandler. Este proyecto se desarrolló durante 15 años Gordon y sus empleados, con el apoyo del INTA. En Río Negro y Neuquén hay 1000 hectáreas de plantación de nogales distribuidas en tercios en los tres valles: alto, medio e inferior. La mayoría de las plantaciones está en plena producción. El nogal no es frutal más, es un planta muy delicada. Sus cuidados son muchos: el manejo del riego, la calidad del suelo y la altura de la napa freática son cosas a tener muy en cuenta. Cuando la planta está lograda y es grande, es indestructible, pero no es así en su primer desarrollo.

El ingeniero Luis Iannamico, técnico del INTA Alto Valle, es especialista en frutos secos. Dijo: “Para los productores del valle es el fruto seco del futuro. Nunca dejé de investigarlos. Siempre encontré muy poco desarollo y muy poco interés; en definitiva, mucha indeferencia ante la atención que se llevaban las peras y las manzanas. La estructura básica que había en las parcelas chicas y medianas de Alto Valle daban como para que la fruticultura sea rentable, hoy la situación cambió mucho: hay serios problemas de comercialización y de estructura fundiaria. Por ejemplo: con la manzana hay mucho recambio en los varietales y hay que ir actualizando las variedades que ofrecés. A eso se suma la producción mundial, los países con clima templado o templado frío producen manzana y pera, es decir que hay sobre oferta. A cambio el consumo es estable y los costos se van incrementando en relación al producto”. 

En estos momentos el nogal se potencia. En realidad, en el Valle Inferior se empezó a trabajar con esto en década de los 70, pero en el Alto Valle hace sólo seis o siete años se empezó a tener en cuenta. La curva de consumo de los frutos secos tiene una pendiente más alta que la producción. De hecho, Argentina importa nueces, el 50 por ciento de la producción de almendras y el 90 por ciento de la de avellanas. En los últimos 20 años el consumo se quintuplicó. Estos datos indican el buen camino de la nuez, ya no es un producto estacional pensado para las fiestas, se incorporó a la dieta diaria en las ensaladas e incluso en los snacks. El fruto además está muy asociado a la buena salud porque disminuye los riesgos cardíacos. Hoy en día el que tiene una producción y la ubica, tiene mayores ganancias en el comercio interno que el que exporta. En síntesis: el nogal es una alternativa de altísima rentabilidad. Es sin duda el fruto del futuro.