El zoológico de Mendoza está nuevamente en la mira. El Oso Polar, llamado Arturo, en las últimas horas ha manifestado “una disminución en su actividad física y apetito. Y está siendo monitoreado constantemente”, según manifestaron las autoridades del cuestionado Zoo.

Se están tomando todas las medidas terapéuticas necesarias para que se recupere a la brevedad”. La Directora del Zoo, Mariana Caram quien debió padecer la muerte de varios animales este verano por consumir fardos con rastros de agrotóxicos, en un hecho que aún no ha quedado debidamente explicado, manifestó que el oso es ya geronte y cualquier alteración de su salud puede ser terminal.

Referentes proteccionistas de todo el mundo han recomendado desde hace años que es completamente desaconsejado tener un ejemplar de oso polar en un medio tan diferente a su habitat natural y original, como el mendocino.

El oso Arturo estuvo a punto de ser trasladado al Parque de Conservación Natural de Winnipeg de Canadá en 2014 pero en su momento, Don Peterkin, el encargado del Parque sostuvo: “Existen regulaciones muy estrictas que hay que cumplir para ingresar al animal a Canadá. Esas regulaciones están para asegurar la salud de los animales, por lo que sin los reportes de salud adecuados, es simplemente imposible obtener los permisos”.

Además, en el afán de buscar una mejor calidad de vida para el animal la Asociación de Funcionarios y Abogados por los Derechos de los Animales (AFADA), presentó un hábeas corpus ante la Justicia mendocina, porque consideran que el oso estaba privado ilegítimamente de su libertad. Esto se desencadenó luego de que las autoridades decidieran que Arturo no debía ser trasladado.

Greenpeace lanzó una campaña en el 2014 para reclamar por la libertad del oso y su traslado al parque de Canadá, juntó miles de firme, pero el entonces Gobernador de Mendoza, Francisco Pérez, no dio a lugar el pedido de la ONG ecologista.