Por Leandro Vesco / Fuente: El Patagónico

Se considera a Laguna Blanca como uno de los cuerpos de agua dulce más importantes de la región norte de Patagonia, permitiendo diferentes formas de vida. Ha sido lugar de encuentro para las comunidades originarias y pobladores criollos, de paso a sus lugares de veranadas, quedando diversos vestigios culturales que así lo manifiestan.

Hoy, como hace 75 años se conserva este territorio natural mediante el trabajo de un equipo de trabajo integrado por guardaparques y otros que cumplen tareas en las oficinas ubicadas en la localidad de Zapala, a pocos kilómetros de la Laguna en el centro de la Provincia del Neuquén.

Es uno de los Parques Nacionales que cuenta en sus alrededores con personas descendientes de los antiguos pobladores, cuyos apellidos pertenecen a los pueblos originarios. La historia cronológica de este área protegida se remonta a mayo de 1940, pero su creación como Parque Nacional queda formalizada el 28 de abril de 1945 mediante el Decreto Ley Nº 9504, ratificado por Ley 13.895.

Es uno de los primeros parques nacionales del país, y entre su rica flora y fauna, se pueden encontrar cisnes de cuello negro, flamencos, macas plateados, patos, gallaretas, decenas de especies y centenares de ejemplares de peces como la perca. La cantidad de cisnes sería uno de los motivos que dio origen al nombre de Laguna Blanca, aunque en los documentos se mencionan también las piedras blancas en la costa, o el color de la Laguna congelada en invierno.

El Parque dispone de un área de pic-nic y acampe, además de todos los servicios que se pueden encontrar en la ciudad de Zapala. La mejor época para conocer esta Reserva es entre noviembre y marzo, que es excelente para avistar aves. En tanto, cabe destacar que la temporada de pesca, distinta a otras zonas, exige un permiso exclusivo para este Parque.

Laguna Blanca se encuentra a 1.270 m sobre el nivel del mar y posee una superficie aproximada de 1.700 hectáreas con 30 km de costas. Los arroyos temporarios Llano Blanco y Pichi Ñireco alimentan su caudal que alcanza los 10 metros de profundidad máxima. Los cerros cónicos, de pendientes suaves, y bardas de paredes abruptas rodean la laguna que, al noroeste, presenta una amplia meseta basáltica conocida como la Barda Negra, además de formaciones como el cerro Laguna, de 1.459 m y el Mellizo Sur, de 1.721 m

El circuito turístico que rodea la laguna posee en una de sus paradas la interpretación de una pequeña cueva (Salamanca) habitada en tiempos prehistóricos. El sitio arqueológico está siendo investigado por la Administración de Parques Nacionales, correspondiendo a un paradero de actividades especificas en el territorio de los grupos cazadores-recolectores de la región. Laguna Blanca es un espacio de leyenda y de belleza, pocas lugares así exieten en el mundo y está en nuestro país.