La ruta 76 lo atraviesa haciendo de ese tramo uno de los más hermosos de la provincia de Buenos Aires. El Parque Provincial “Ernesto Tornquist”  hace unos días atrás cumplió 79 años y es el rincón serrano más vivisitado de toda la provincia. Hay nuevos proyectos vinculados al turismo para renovarlo y volverlo aún más interesante. La comarca del ensueño quiere aumentar su hechizo. 

La reserva es la más antigua de la provincia, depende del Sistema de Áreas Naturales Bonaerenses. Las nuevas autoridades tienen en claro que la conservación del Parque debe hacerse en conjunto con el Municipio, los vecinos de Tornquist, Villa La Gruta, Villa Ventana y Sierra de la Ventana, además de los turistas que lo visitan. “Las tres patas (provincia, municipio y comunidad) deben aprender a interactuar para llevarlo adelante; si una de ellas no funciona, el parque no va a ser el que queremos”, sostuvo Rubén González, guardaparque.

“En enero y febrero tuvimos un 10% más que el año pasado, al igual que en Semana Santa. En estos días cuesta más que venga la gente, queremos hacer actividades para recibir turistas durante todo el año. Así y todo, este fin de semana nos sorprendió la cantidad. El perfil del turista es de familias de grandes ciudades que su primera salida a la naturaleza es acá”, añadió.

Uno de los proyectos es que a partir de ahora se cobre entrada al parque, hasta ahora era gratuito, y que el dinero de la recaudación se reinvierta en el Parque. “Además se va a fortalecer el servicio de limpieza del parque y se va puntualizar en contratar a jóvenes para la atención al público”, comentó.

La Sala de Recepción será remodelada, aunque “por las características de nuestra comarca, tenemos que apuntar a una sala de interpretación de mayor jerarquía. Necesitamos pensar en algo que destaque toda la sierra y tenga atractivo en sí mismo”.

Quizás el proyecto más ambicioso sea la instalación de una aerosilla: “Tuvimos un par de reuniones y estuvimos trabajando sobre un proyecto de una aerosilla en el cerro Bahía Blanca. A mí, en lo personal, no me atrae mucho, pero nos abrimos a hablar entre todos y dar nuestros fundamentos”.

“Nosotros nos acercamos a un ecoturismo donde la contemplación y el querer aprender sobre el lugar sean los principales valores de acercamiento de estos turistas. Una aerosilla no brinda esos objetivos, pero se podría instalar fuera del parque, necesitamos abrir más atractivos en todo el sistema serrano, no podemos cargar con más actividades al parque porque después son muy difíciles de manejar”, concluyó el guardaparques. A pesar de las ideas que se piensan, la mejor es la mera contemplación de ese escenario natural sin igual, el murmullo de las aguas cristalinas del Arroyo Belisario, y los aguiluchos haciendo su danza entre las copas de los pinos al atardecer.