Es uno de los injustamente olvidados de nuestro arte. Nació en Buenos Aires el 2 de septiembre de 1896 y durante sus casi 80 años de vida realizó una obra paisajista extraordinaria.
Estudió con Cesáreo Bernaldo de Quirós en el taller que el entrerriano tenía en el Parque 3 de Febrero. El y Luis Tessandori eran los únicos varones entre los alumnos, ya que Quirós prefería a las casi 30 señoras y señoritas que concurrían al taller…
En 1927 viajó a Europa y pudo recorrer los grandes museos y participó en la Bienal de Venecia en 1922, todo un éxito para un artista argentino, ya que simultáneamente se exponían las obras de Marc Chagall y Pierre Bonnard, entre otros.
Fue un pintor realista pero en los últimos años sus obras son meramente figurativas, ya que él pintaba en su taller o del recuerdo. En 1927 viajó a Europa y visitó los principales museos de Italia, España, Francia y Gran Bretaña.
Era un pintor nómade a quien le gustaba viajar por todo el país y reflejar los ranchos, los árboles, el sentimiento de cada una de nuestras provincias. Entre esos lugares inspiradores, prefería Córdoba.
Erróneamente, en las biografías se dice que fue alumno de Fernando Fader, quien tan sólo dio unas pocas clases en San Javier, Córdoba, a Luis Tessandori y Enrique de Larrañaga, ya que la Academia Nacional de Bellas Artes, para ayudarlo en su mala situación económica y física lo había nombrado titular de la cátedra de Paisaje al Aire Libre, que él ejerció en Córdoba durante tan sólo un año.
El crítico José León Pagano en su libro “Historia del Arte Argentino” recuerda también algunos de sus retratos y lo destaca como pintor de naturalezas muertas, bodegones y del paisaje urbano. Hace hincapié en el que es quizá el mejor período del artista (1918-1920), que es cuando concurría al Rosedal a trabajar con el maestro Quirós. De este período son “Flores con uvas y granadas”, que pertenecía a la colección del crítico Vicente Caride, y “Luces en el Rosedal”.
Expuso en reiteradas ocasiones en el Salón Nacional, la primera vez cuando tenía sólo 22 años. Obtuvo numerosas distinciones, entre ellas el Primer Premio en el Salón de La Plata, en 1924. También representó a nuestro país en el exterior, en muestras internacionales como la Exposición Internacional de Viña del Mar, Chile, en 1939.
Cuando trabajaba los bodegones y naturalezas muertas seguía los principios de Paul Cezanne y “construía” como el genial maestro del Mont Sainte Victoire, en Provence.
Muy pocas de sus obras aparecen y sin duda debería tener un justo reconocimiento a través del Museo Nacional de Bellas Artes. Una de sus obras más bellas pertenece al Ministerio de Educación y fue expuesta en el Salón Nacional de 1931.
El Museo Provincial de Bellas Artes “Rosa Galisteo de Rodríguez”, de la ciudad de Santa Fe, atesora un bellísimo óleo titulado “El gallinero” del año 1930, que fue expuesto y adquirido en el VII Salón Anual de Santa Fe.
Eran sus motivos preferidos los temas rurales, con preferencia lugares pintorescos de las chacras y quintas adyacentes a la capital. Nos dejó también luminosos paisajes de Mendoza, las sierras de Córdoba y otros rincones de nuestro país.
Falleció en Buenos Aires, el 9 de abril de 1976.