Cuando los demás partidos terminaron y la gente empezó a juntarse al borde de la cancha número Uno del Trenque Lauquen Polo Club, los chicos sabían que esa iba a ser una final jugada a todo o nada. Con ese espíritu, le pusieron color a un brillante espectáculo de polo a pesar de ser menores de 15 años.
Como si fuese una muestra de la significancia de esta ciudad del oeste bonaerense para el polo nacional, los jugadores que inclinaron la cancha en favor de uno y otro equipo son compañeros y, juntos, han ganado la triple corona juvenil 2010. El equipo Arido, de Francisco Rodríguez Mera, Juan Calafell, Teo Von Neuforge y Felipe Vicente se cruzó en la final con Lens, de Salvador Jauretche para agregarle pimienta a un epílogo que se sabía reñido de antemano. 
El partido tuvo mando cambiante y tiñó la coronación de un suspenso notable. Con un ritmo infernal desde el inicio, el primer chukker puso 1-0 arriba al equipo de Francisco, pero los de Salvador hubieron de darlo vuelta en el segundo, para ser batidos en el tercero por 4-3 y terminar empatados en 5 en el chukker final. En el epílogo, con un cielo azul y un suspenso de cine,  Rodríguez Mera convirtió un foul que su amigo y ocasional rival, Salvador Jauretche, cambió por gol desde las 30 yardas y le dio la victoria y el título a los de Lens, formado además por Eduardo Urruti, Simón Prado y Juan Eddy.
Así le pusieron broche de oro a un torneo apasionante que arrancó el viernes 22 y se definió el domingo 24 de julio. Aglutinó a cuatro categorías: principiantes, minis, potrillitos y potrillos. Hubo un total de 129 jugadores de diversos lugares del país (en 32 equipos), 41 de ellos de la entidad organizadora y dos extranjeros (Chile y Guatemala), además de otros llegados desde varias ciudades de Buenos Aires (Coronel Suárez, Daireaux, Lincoln, Intendente Alvear, Chivilcoy) y de Córdoba (Río Cuarto y Vicuña Mackenna).

La bocha de la pasion. El viernes, desde las 11, los ganadores abrieron el fuego sagrado del polo trenquelauquense con un 4-3 sobre los chicos de Multifert. A esa hora, con el sol asomándose tibio por entre una resolana que atajó sus rayos hasta el mediodía, hubo partidos jugados en simultáneo en las cuatro canchas del predio que el club tiene en las afueras de la ciudad. Por eso, la tensión se repartía. En la cancha Uno con el encuentro entre Hope Funds y Maral. “Llevate al hombre, dejá la bocha”, le grita uno a su compañero, cuando emprende una feroz carrera que tiene destino cierto: los mimbres. Lo frena la delicadeza de la única mujer en cancha, Olivia Jauretche, cuyo equipo corrió siempre desde atrás al cuarteto que formaron Ulloa-Rodríguez-Cobino y Bruz y no pudieron evitar el justo 3-2 a favor del conjunto verde.
Cerca del mediodía, la cancha Dos tuvo dos ilustres apellidos y dos grandes jugadores: Juan Cruz Merlos -hijo de “Pite” y nieto del célebre “Cacho”- se midió en un equipo mixto llamado Mera Semillas contra Heralco, que integró, entre otros, Juan María Nero. Con el 3-0 a favor del equipo de Merlos se cerró un partido parejo, desnivelado por la justeza en la definición ante los mimbres y por cierta madurez en el trato de la bocha.     
Ese alto nivel de jugadores que marcó. Potrillos -que abrió y cerró el torneo-, se vio también en las restantes categorías. En Minis, el equipo ganador resultó Tomas Hermanos. Lo formaron Javier Guerrero, Máximo Lanz, Pedro Arbesu y Juan Guerrero, quienes derrotaron al cuarteto de Marcos Harriot, Ignacio Arbelbide, Juan Crovara y Baltasar Jauretche, quienes le dieron forma a Hope Funds.
En la categoría Principiantes los laureles fueron para Fullagro (Francisco Eyherabide, Josefina Bouissou, Ciro Eleno y Manuel Etchepare) quien batió en la final a los de Muñagorri Agronomía, integrado por Francisco Garbarino, Joaquina Rojo, Nicolás Carnuccio y Francisco Azumendi.
En la final de Potrillitos el equipo de Osde (Tomas Penelo, G. Santamarina, Federico Panzillo y Santiago Azumendi) venció por 4 a 2 a Hope Funds (Manuel Prado, Felipe Miguens, Baltasar Magrini y Juan M.G. Grossi) y se quedó con la copa. Sortearon una zona con seis equipos y ganaron la final con un juego que olvidaba que esos niños aún no terminaron el séptimo grado.
Hubo cuatro premios al juego limpio, uno por categoría: Tomás Díaz, Marcos Lafuente, Bautista Alberdi y Santiago Harriot.

Jugar para aprender. Formó junto con Bautista Arrastúa, Juan Cruz Merlos y Salvador Jauretche el equipo que batió a todos sus oponentes en 2010 hasta quedarse con la triple corona juvenil 2010 para jugadores de hasta 15 años, un logro histórico para los conjuntos juveniles de este deporte. Francisco Rodríguez Mera perdió la final con Jauretche, pero su yegua Mili se fue abrigada por la manta de veterinaria La Ernestina por ser elegida la mejor de la final. “Los torneos son para hacer amistades y divertirnos. Está bueno jugar con otros chicos. Hay que aprender a jugar con gente que uno no conoce y que no sabe cómo juega uno. Es un desafío, sobre todo en estas canchas que se ponen pesadas y obligan a implementar otras estrategias”, dijo el chico de 15 años sobre el estado de una cancha que había recibido inusuales milímetros de lluvia en los días previos y tras los partidos recibió la obvia sucesión de pozos, que obligó a la adaptación y a cierto trato rústico de la bocha.
Se vieron partidos parejos por el buen tino de los organizadores para mezclar a jugadores con más años arriba del caballo con otros que dan sus primeros pasos y entre los cuales existe también una diferencia de altura. Así, se mezclaron los chicos con las chicas y los de una ciudad con los de otra, con una costumbre que fomenta la amistad: comparten el día a día durmiendo en la casa de los trenquelauquenses.         
 
Trenque es polo. Juan Ignacio “Pite” Merlos, ex 10 goles de hándicap, recién llegado de jugar al Abierto de Inglaterra, explica la razón del fenómeno de Trenque Lauquen como centro del polo. “Es imposible enseñar polo: hay que tener hambre y pasión. El polo, más que una profesión, es un arte, no se aprende en ningún lado. Hay que desarrollar una sensibilidad que te permita leer las diferentes virtudes del caballo.” Por eso, dice Merlos, “la generación de chicos que hoy tienen entre 7 y 15 años van a dominar el polo argentino en los próximos 15 años”. Sabe que en cada torneo Trenque Lauquen demuestra que desde hace un tiempo tomó el lugar que históricamente detentaba Coronel Suárez. Y eso no ocurre dentro del país, porque desde afuera le echan el ojo a la nueva capital del polo. Para este torneo, recibió dos jugadores extranjeros: el chileno Tomás Schwencke y el guatemalteco Enrique Neutze. Y su torneo es el más importante en comparación de otras ciudades. Mientras General Villegas reúne 104 jugadores, 77 Intendente Alvear y 48 Coronel Suárez en 2010, Trenque Lauquen tiene 54 juveniles anotados como jugadores activos y juntó 129 jugadores en esta competencia.
La explicación sobre un torneo tan competitivo y tan concurrido la aporta Carlos Sáenz, difusor del polo e integrante del club organizador. “Acá el polo es popular”, dice para graficar la cantidad y la calidad de jugadores que apenas camina pero ya montan y taquean con naturalidad y destreza.
“Nuestro club de polo organiza más torneos para chicos que para grandes, algo que hace 20 años no ocurría. La ciudad tiene hoy una camada de polistas de alto hándicap como ningún otro lugar del país y eso hace que se haga más fácil para los que vienen detrás. Además, el club se toma en serio eso de promover el polo, con la mayor cantidad de gente posible y con una apertura total”, explica Gastón Labaronnie, el presidente del Trenque Lauquen Polo Club, que otra vez demostró por qué esa ciudad es la nueva tierra prometida del polo nacional.