A ese río no lo quiere nadie. Nos inunda, nos corta los caminos y nos llena los campos de salitre y deja improductivas las zonas que tapó el agua por toda una temporada… A ese río no lo quiere nadie…”. Así se lamenta el intendente de Rivadavia, Javier Reynoso, y describe el sentimiento de vecinos y productores de la zona del noroeste bonaerense frente al dramático avance de las aguas del Río V, que, además de haber copado cerca de un 30% de los campos de ese distrito, ahora amenazan a cuatro poblados. Aunque lo más fácil sea culpar al río, es importante reconocer también qué es lo que se le ha hecho a él. 

El Río V y su desborde es un problema histórico que revivió el mes pasado frente a la crecida del curso de agua que baja desde Córdoba, provocó un fuerte encontronazo entre La Pampa y Buenos Aires por la rotura de la ruta nacional 188, frente a la desesperación de los vecinos para que drene el agua. Ahora, la ruta provincial Nº70, único desvío frente a la “ruta rota”, está rodeada por el agua y a punto de volverse intransitable. Pero, además, los municipios vienen haciendo un fuerte control de la situación y poniendo defensas que eviten la inundación de los pueblos de Villa Sauce, Sansinena, Sundblad y Roosvelt.

Según contó el jefe comunal, los canales por donde ingresa el agua al distrito están preparados para el paso de 17 metros cúbicos por segundo. Sin embargo, ayer, ingresaban al territorio bonaerense hasta 30 metros cúbicos por segundo. La situación está sin control.  La inundación de los campos del distrito de Rivadavia, cuya pérdida comenzará a evaluarse en los próximos días, es consecuencia de las recurrentes lluvias caídas en el sur de Córdoba y en el noroeste bonaerense.

Según Reynoso, en Rivadavia “ya se superó la media anual, llovieron a esta altura 450 milímetros”, y cuenta: “Estamos preocupados y alertas porque estamos a merced del tiempo”.

La situación es producto del fenómeno climático conocido como “El Niño”. Según comentan los lugareños y productores “el Niño provoca una cosa extraña: por un lado, los mejores rindes en los campos altos, y, por otro, los mayores desbordes de los ríos”.

“Los vecinos saben que la culpa no es del nuevo gobierno, pero también están cansados de que ocurra siempre lo mismo y el clima social está cargado de tensión”, admitió Reynoso.

En esta situación, sólo se pueden aplicar medidas paliativas, con la atención puesta en aguas abajo, ya que Trenque Lauquen sería el próximo destino del agua que ingresa. Desde la Provincia afirman que junto a la Nación preparan un proyecto de obras de canalización a largo plazo.