Los Valles Calchaquíes salteños resguardan miles de años de historia, sabiduría, cultura. Sus habitantes que conocen todos los secretos de su tierra desde tiempo inmemorial se distribuyen entre las laderas de los cerros, con sus pequeñas fincas, son su vertientes de agua pura. Con su trabajo con la tierra. Todo con esfuerzo y a pequeña escala. Todo en una economía de subsistencia y es quizás, aquí, donde la idea tan en boga de “desarrollo sustentable” se comprueba, porque es en esta pequeña escala de producción donde el recurso se cuida, como lo hicieron los ancestros.
Frutales, nogales, hortalizas. Maíz y uva, con viñedos centenarios. El pan en horno de barro. Los tamales como los aprendieron de chicos. Los dulces caseros y los tejidos. La cerámica con la arcilla que se extrae de la orilla del río. Las raíces de donde se extraen tinturas y las aromáticas, como el Muña Muña. Sonríen al extranjero que, aunque argentino, no sabe nada de yuyos. Se ríen y brillan los ojos cuando con picardía y actualidad cuentan que es el viagra orgánico ancestral. Un afrodisíaco natural. Que es para el corazón y la circulación. Se usa para ayudar a equilibrar el ritmo cardíaco y regular la presión. Son unas hojitas secas, de una planta que crece en las zonas altas de los valles, en las laderas de los cerros y en infusión, té o con el mate, se comparte. La doble palabra expresa el sentido plural, como lo es con otro planta el palán palán.
Son unas cincuenta y cuatro familias distribuidas en doce parajes durante ochenta kilómetros vallistos desde Cafayate, en el sur salteño hasta Angastaco, famoso por sus teleros y los ponchos y mantas. Durante años vieron pasar turistas hasta que hace seis,
organizados armaron un proyecto para formar parte capacitarse y compartir su historia, su cultura y su visión calchaquí con gentes de todas partes que quisieran conocer los secretos de los Valles. Y formaron, entonces, la Red de Turismo Campesino con base comunitaria.
Un año fue el debate, discusión y puesta a punto del proyecto para arrancar y compartir con los viajeros del mundo. Así lo recuerda el entonces coordinador del Programa Social Agropecuario de la subsecretaría de agricultura familiar de la secretaría de Agricultura de la Nación, Ramiro Ragno. quien hy continúa como “asesor técnico” , pues la Red ya está encaminada y apunta a ser autogestionable . La gente de estos valles no descansa. Y sigue con capacitaciones, desde el Ministerio de Turismo salteño que conduce, Federico Posadas y desde el Ministerio de Turismo de la Nación que dirige Carlos Enrique Meyer y desde la subsecretaría de Desarrollo Turístico que conduce Valeria Pelliza han trabajado codo a codo con la gente hasta incluso formar parte de los propductos que se promocionan en Ferias del mundo.
Es que, por ejemplo, en la parte más alta del paraje El Divisadero, en Cafayate, hay en la cima una construcción con piedra y madera de la zona que consiste en un espléndido cuarto con vista a la inmensidad del valle de Cafayate, el río, la ciudad y las montañas. Y un balcón exquisito donde el atardecer se demora por horas. Llegar hasta aquí, es sólo para elegidos. Es el sitio que le da el nombre al paraje. Pero, además, Enrique Terrazas le explica a El Federal cuestiones que incluso es difícil de encontrar en otros hospedajes. “Lo colchones son sommier, las sábanas de mil hilos y las toallas, también, en color blanco”. Un detalle de precisión de la hotelería cinco estrellas que pasa inadvertido en los grandes hoteles , pues es lo común, pero que en hospedajes sencillos, subyugan.
En la Comunidad El Divisadero también está Carmen Rosa Terraza, muestra su huerta, muestra un horno solar que recibió como parte de un taller de capacitación. Abre los ojos y cuenta que hasta se puede preparar carne con papas en el adminículo moderno y ecológico Nació al pie del cerro, en esta misma zona donde se crío vivieron sus abuelos. “Nací en una cueva”, dice y sonríe y explica que así se tenían antes los chicos. Pues su madre “nunca fue al hospital. Nos tuvo solita como era antes”. La casa tiene muros de adobe. Es fuerte y comenta que la ampliación del cuarto y el baño para huéspedes lo hicieron con ladrillos de adobe que le compraron a otro integrante de la Red que se dedica a fabricarlos.
La Red funciona como cualquier cooperativa y la base comunitaria es porque a groso modo las actividades y los recursos que se generan se centralizan y distribuyen en forma pareja entre todos los integrantes. Y es rotativo cuando se reciben visitantes. Tanto como huéspedes como las actividades que se brindan hasta las artesanías. Los paquetes están pensados y diseñados para que además, también sean rotativos los guías, los prestadores de servicios como quienes brindan un caminata o cabalgata. O un recorrido en bicicleta. Hasta las artesanías, los presentes al final del viaje, son a cada viajero de diferente artesano, de esta forma todos los integrantes participan directamente en la actividad. Para quien no conoce, una visita a la sede de la organización en pleno centro de la ciudad de San Carlos lleva a conocer el abanico de artesanías, tejidos y dulces que elabora cada familia de la Red de Turismo campesino. Ruth con sus cerámicas, Socorro Guanca con sus dulces, “Doña Santos”, Santos Filomena Condorí con sus mantas, tapices y ponchos hechos en telar . Teresa con las nueces y su hijos Miguel con premios por su vino malbec. Desde allí, es posible sorprender a Yolanda haciendo dulce de membrillo, mientras Margarita Gutiérrez abre las puertas de la antigua casona, de aire señorial donde vivió su abuelo de quien las historias aún recorren las galerías protegidas por una selva de flores de todos los colores. Dicen que el paso que sigue es que cada integrante de la Red de Turismo Campesino sea el guía oficial y custodio de los sitios arqueológicos de la región. Porque si treinta años antes, los estudiosos que llegaban podían llevarse colecciones privadas de piezas arqueológicas hoy todos saben en los valles que es la memoria y la historia de sus antepasados. Y saben, también, que son los mejores custodios de la memoria. Y que, además, un sitio arqueológico tiene más valor en su lugar con sus piezas y generará más recursos pues la gente podrá volver para visitarlos, recorrerlos y conocer la historia y presente de estas familias que trabajan con sus manos y con su alma, entre el cielo y la tierra y con la estirpe de ser los protagonistas de la cultura calchaquí.

TIPS de la RED
La Red de Turismo Campesino son unas 54 familias de diferentes comunidades en 80 kilómetros vallistos desde Cafayate hasta Angastaco.

La región es plena de montañas y valles secos a 1600 msnm con precipitaciones de 200 a 300 milímetros anuales, temperaturas agradables y buen sol y cielo turquesa durante todo el año.

Se llega desde Salta capital hacia el sur, por ruta Nac. 68 hasta Cafayate, a unos 200 kilómetros, y a partir de allí se asciende hacia el norte por Ruta Nacional 40, unos 22 km hasta San Carlos, pueblo colonial donde está la oficina propia de los integrantes.

Desde el norte salteño, por Payogasta y Cachi, ruta nacional 40, toda de ripio y tierra.

Desde Tucumán, se llega vía Tafí del Valle, Amaicha, Quilmes.

Los accesos a los diferentes puntos de la red se hace por caminos vecinales y senderos de uso comunitario.

En épocas de verano, en especial enero y febrero, la visita a los parajes puede verse interrumpida por la crecida intempestiva de los ríos de montaña, por lo que es preferente consultar su transitabilidad.

El trabajo de la Red se basa en la producción agropecuaria y artesanal en pequeña escala

www.redturismocampesino.org
www.turismo.gov.ar
www.turismosalta.gov.ar