En la nueva norma se establecen presupuestos mínimos de protección ambiental para la gestión integral de los neumáticos fuera de uso (NFU) con el objetivo de reducir la disposición final de esos productos, para disminuir el impacto sobre el ambiente y promover emprendimientos que impacten en su correcto manejo en todo su ciclo de vida (producción, uso, reutilización, reciclaje, valorización, tratamiento y/o disposición final).

La propuesta fue aprobada en una sesión en la que estuvo presente el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Juan Cabandié. Como principios específicos, la iniciativa establece que la generación de los neumáticos fuera de uso y el descarte deberá prevenirse y minimizarse en términos de su cantidad y potencial de causar riesgos e impactos negativos o daños al ambiente o la salud humana.

El tratamiento de los NFU deberá realizarse en sitios cercanos al lugar de su generación y los procesos en materia de puesta en el mercado de neumáticos y gestión integral de NFU deberán ser transparentes y trazables, permitiendo conocer stocks, flujos de generación, trayectos y cantidades.

Se excluyen de lo dispuesto neumáticos de dispositivos para personas con discapacidad, dispositivos menores como bicicletas, triciclos y aquellos que formen parte de juguetes, entretenimientos o servicio de personas.

El proyecto fue consensuado entre oficialismo y oposición tras unificarse textos de los senadores Alfredo Luenzo (Chubut-Frente de Todos) y Silvina García Larraburu (Río Negro-Frente de Todos).

Luenzo explicó que “la ley es necesaria porque se generan 130 mil toneladas al año de residuos de neumáticos que terminan en basurales a cielo abierto generando contaminación e infecciones, como el dengue” y advirtió que “la crisis ecológica es una crisis social” y “si no se entiende de esta forma el mundo no tiene escapatoria”.

El senador informó que un 90 por ciento de esos residuos tienen capacidad de reciclado y aclaró que en el país “no existe ninguna ley que regule este reciclado, con el que se puede generar trabajo, creándose una nueva industria de reciclado en la Argentina, lo que llamamos empleo verde“.

García Larraburu dijo, por su parte, que “este es el resultado de un trabajo en conjunto” que apunta a “reducir la contaminación ambiental” buscando “dar un uso racional a los neumáticos fuera de uso” ya que “pueden tardar más de 500 años en degradarse” y su acumulación puede transmitir diversas enfermedades.

La senadora rionegrina mencionó como ejemplo que en el verano pasado “del lago Nahuel Huapi se extrajeron más de 100 neumáticos fuera de uso y exhibió fotografías del operativo para la extracción de las gomas del lecho de ese cauce.

La presidenta de la comisión de Ambiente, la senadora de PRO Gladys González, indicó en tanto que con la iniciativa se busca “dar prioridad a la reutilización y reciclado al caucho, y aseveró que “genera empleo, genera economía circular y soluciona, en cierta manera, un problema importante que afecta a la salud de todos”.