Ushuaia es un centro industrial y portuario, pero su ubicación a orillas del canal Beagle, bosques subantárticos y montes circundantes, ganó un sitio entre los lugares de mayor belleza natural e instaló a la ciudad más austral entre los principales destinos vacacionales del mundo. Miles de personas la visitan anualmente para recorrer sus paisajes, disfrutar de la gastronomía y la hospitalidad local, por lo que el turismo constituye un ingreso económico fundamental para la provincia.

El recorrido hasta Laguna Esmeralda integra la oferta turística de Ushuaia. El Instituto Fueguino de Turismo (INFUETUR) entrega folletos alusivos y ofrece servicios de GPS para quienes usen el camino.

El Sendero Laguna Esmeralda posee una gran afluencia de caminantes, sin embargo sus señalizaciones eran casi nulas, lo que derivaba en el extravío de viajeros, la prematura degradación del suelo y la flora silvestre, además de el pisoteo sobre terreno sensible, como lo es la superficie de las turberas.

Las turberas son depresiones en cuencas lacustres generalmente de origen glaciar, donde se deposita material orgánico descompuesto por acción del agua. Desempeñan un rol clave en los ecosistemas porque colaboran al desarrollo vegetal y la proliferación de la fauna, ya que brindan condiciones propicias para la reproducción de numerosas especies aviares. Las turberas también acumulan la lluvia en épocas invernales y la drenan lentamente al suelo en tiempos de sequía, de manera tal que regulan procesos hidrológicos y erosivos.

Estudios revelaron que retienen metales pesados y otros elementos tóxicos, aunque destacan por la capacidad para secuestrar carbono (CO2) de la atmósfera, lo que contribuye a mitigar el cambio climático. Pero la acción del hombre sobre ellas puede revertir el proceso y regresar el químico al ambiente en forma de gas.

Tierra del Fuego posee más del 95% de las turberas del país, principalmente en los valles del sur de Isla Grande y la Isla de los Estados. Los especialistas indican que la acción erosiva de los glaciares y el clima produjeron estas fosas en un período comprendido entre 18.000 y 11.500 años atrás; en consecuencia, su análisis proporciona datos relativos a las condiciones ambientales y climáticas de la región a lo largo del tiempo.

Para evitar el deterioro de zonas particularmente blandas se confeccionaron una serie de planchadas, que son similares a puentes, para proteger algunos puntos específicos y dan una orientación general al paseante.

Se confeccionaron estacas, cartelería y señalética coherente con otros senderos de la provincia, luego se limpió la zona a intervenir, sin descuidar efectos en los suelos producto de drenajes, endurecedores y estabilizadores.

Esta puesta en valor fue posible a partir de que en 2012 un equipo conformado por miembros de la Secretaría de Ambiente de la Provincia, la Universidad Nacional de la Patagonia “San Juan Bosco” (UNP), el Instituto Fueguino de Turismo (InFueTur), la actual Asociación de Profesionales en Turismo de Tierra del Fuego, Parques Nacionales y la Municipalidad de Ushuaia, recurrió a la línea de Apoyo Tecnológico al Sector Turístico (ASETUR) del Consejo Federal de la Ciencia y la Tecnología (COFECYT).