Todos los días oímos sus pronósticos, y de sus partes de prensa dependemos cuando queremos salir, hacer un viaje o planificar una actividad. Este semana, el Servicio Meteorológico Nacional cumple 144 años de invalorable trabajo. Este organismo fue creado por Ley N° 559 bajo la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento y fue pionero en el mundo.

En 1872 se creó la Oficina Meteorológica Argentina, una de las primeras del mundo y tercera en aquellos años en donde sólo había organismos similares en Estados Unidos y Hungria. Recién en 1924, fue nombrado como se lo conoce hoy, Servicio Meteorológico Nacional (SMN) Fue siempre un pilar en la vida social y productiva de nuestro país, ya que por tener tanta extensión fue necesario conocer el estado del clima en todo nuestro territorio para poder llevar a cabo toda clase de trabajos.

El primer director del SMN fue  el estadounidense Benjamin Arthorp Gould, por pedido del propio Sarmiento estuvo a cargo de formar a los futuros profesionales de la meteorología argentina. “Esa cuestión era realmente interesante en ese momento por eso trajo gente del exterior. El primer director fue un ingeniero norteamericano quien dio el puntapié inicial para que se generara una institución que ha crecido en el tiempo y se mantiene durante estos 144 años”,  comenta al diario La Auténtica Defensa, Carlos Martínez, miembro del SMN .

El factor tiempo es fundamental. No sólo depende del tiempo si la cosecha va a ser buena o mala sino que también los precios que va a tener el grano, las bolsas de cereales se rigen por los cambios climáticos, si hay un pronóstico malo sube el precio. Si hay un pronóstico bueno empieza a bajar. Nuestro país depende mucho del estado del tiempo y las actividades económicas tienen mucho que ver“, describe el meteorólogo.

El Servicio Meteorológico Nacional tiene entre sus funciones las de planificar, mantener y operar las redes de observación convencionales y no convencionales sobre el territorio nacional y océanos adyacentes, realizar y difundir pronósticos del tiempo y del estado de la atmósfera para todo el país y áreas oceánicas adyacentes, como así también producir  y difundir alertas meteorológicas ante situaciones meteorológicas que pongan en riesgo la vida o el patrimonio de los habitantes.

Con 130 estaciones de observación y monitoreo, el SMN brinda a diario partes que pronostican y dan un panorama extendido de cómo será el clima en la tierra y el mar. “Los ríos crecen en función de la lluvia, esta es quien alimenta al río. Se da en zonas nacientes. Nosotros tenemos un sistema fluvial muy extenso, en la cuenca del Río de la Plata que nace en Brasil. Cuando llueve mucho evidentemente ese caudal de agua es causado por los ríos, se traslada hacia el océano y en su camino si el caudal de agua es mucho causa inundaciones. Hay una relación muy directa entre el clima y lo que pasa con los ríos”, destaca Martínez. Este año las alertas y el pronóstico del clima han sido de capital importancia para definir acciones para llevar soluciones a grandes regiones del país donde el agua está haciendo estragos.

“Los pronósticos generales tienen su trascendencia y se difunden por todos los medios. A muchos le da indiferencia, le da lo mismo que este lloviendo, que haya sol, que haga frío o calor pero en el fondo todos tenemos un poquito de curiosidad y vemos qué está pasando en el cielo. De alguna manera nos incide. Ya sea porque nos arruinó el asado, si nos canceló un plan, o porque nos mojamos con la lluvia o tuvimos frío y no nos abrigamos lo suficiente. Siempre un servicio público, como el que brinda el servicio meteorológico nacional de alertar sobre fenómenos severos, de decirle a la gente o darle una idea de lo que va a pasar me parece algo importante para la vida cotidiana. También me parece bien para la economía del país”, concluye.