Por Matilde Moyano

El Shincal de Quimivil, que ocupa una superficie de 23 hectáreas con más de cien edificios construidos en piedra y barro, fue una ciudad administrativa del estado Inca y sus ruinas fueron declaradas Monumento Histórico Nacional en 1997.

Desde 2004, miembros del Comunitario Otorongo Wasi realizan allí la ceremonia por el Inti Raymi, la celebración más importante del año litúrgico incaico, que se realizaba durante el solsticio de invierno, entre el 21 y el 24 de junio. Reunía a los principales jefes del Imperio y exigía tres días de ayuno a la población y una vigilia.

Según explicó la encargada del sitio arqueológico, Paula Espósito, las actividades comenzarán el jueves con un encuentro de abuelos de los pueblos originarios para luego realizar la ceremonia de despedida al Sol, que coincide con el solsticio de invierno, el día más corto del año, y la noche más fría y larga del calendario, la que marca el nacimiento del nuevo Inti, dador de vida.

“El viernes, en el interior del sitio vamos a realizar la ceremonia de bienvenida del Sol y luego vamos a desarrollar talleres de cerámica, de tejido telar, de hilado, de cocina con productos, además de ferias gastronómicas y de artesanos para que la gente comparta, y está programado un cierre con la banda musical los Hilos del Viento“, indicó Espósito.

A continuación compartimos un fragmento del libro “El Shinkal y su Inty Raymi: El renacer de los olvidados” (2017) del Comunitario Otorongo Wasi, que explica qué es el Inti Raymi y por qué se festeja:

« En el mundo andino, antes, durante y después de los incas (recordar, como mencionamos, que eran quechuas; incas es la denominación que hizo de ellos el español, y así es como pasó a la historia que nos enseñan en la escuela) se realizaban festejos de acuerdo a los ciclos solares. Si bien ahora llamamos años a estos ciclos, los cuales constan de 365 días con un día más durante los años bisiestos (calendario gregoriano), vale destacar que antes, en América no existían estas denominaciones, ni tampoco relojes que marcaran 24 horas. Así que el calendario con el que contaban nuestros ancestros era el cielo.

El viaje del sol por el horizonte marca un recorrido entre dos puntos extremos, uno al noreste y otro al sureste. Cuando el sol llega a esos puntos máximos queda allí, dudando durante dos o cuatro días, para luego regresar hasta el otro punto extremo.

Esos dos puntos extremos se conocen hoy como solsticios. El del 21 de junio, que en nuestra parte del mundo marca el comienzo de la estación invernal, y el del 21 de diciembre que marca el inicio de la estación estival. Y el paso por la mitad de este recorrido se conoce como equinoccio. El del 21 de marzo que marca el comienzo del otoño, y el del 21 de septiembre que marca el inicio de la primavera. En esos momentos el sol está, más o menos, en el mismo lugar. Decimos “más o menos” porque tanto los solsticios como los equinoccios astronómicos no se dan exactamente en esos días, y mucho menos al amanecer.

El solsticio del 21 de junio resulta ser la noche más larga del año y el día más corto, y a la inversa el 21 de diciembre.

Esto lo marcamos ahora con el calendario occidental (gregoriano), pero en aquellos días se marcaban esos puntos extremos y medios en el horizonte con una montaña, un cerro o con otros increíbles instrumentos que habían desarrollado para tales fines. Estas marcaciones eran de vital importancia, ya que a partir de dichas fechas se instauraba lo que se conocía como calendario agrícola, que indicaba cuándo sembrar cada planta y cuándo cosechar, cuándo había que cambiar los animales de pasturas bajas a altas, o cuáles eran las épocas de lluvias. Pero lo más importante que marcaba eran los momentos del ciclo en que se debía agradecer y ofrendar a las divinidades tutelares como Pachamama y Pachakamak: los principios femenino y masculino de la naturaleza y a sus hijos, Inty, el Sol y Quilla, la Luna.

El 21 de junio, o cuando el sol llega a su punto extremo izquierdo en el horizonte, que es más o menos para esa fecha del calendario, se conmemora la Festividad del Sol. Eso significa Inty Raymi: Fiesta del Sol.

Para el quechua el Sol era muy importante, aunque no necesariamente un Dios como nos dicen. Era la representación de algo que no se podía nombrar, que estaba mucho más allá del propio Sol, pero del cual su brillo y calor era lo que lo representaba. Esa luz, ese brillo y ese calor fecundaban el vientre de la Madre Tierra con su semilla de luz y fuego, dando los frutos para que nosotros los hombres pudiésemos vivir en armonía con todo lo que nos rodeaba.

Por la noche era Mama Quilla, la Luna, la que iba marcando el otro calendario, el lunar, de 28 de días, donde ella iba cambiando de forma, ciclo tras ciclo.

Para los quechuas el Sol representaba lo masculino, y era para algunos un deseo ferviente el alcanzar su brillo. La casta dirigente y la de los sabios recolectaron los saberes de muchas generaciones y culturas anteriores, y enseñaron a sus dignatarios a gobernar con sabiduría, con amor y reciprocidad, con agradecimiento. Y así, tras una larga preparación, alcanzar el brillo del Sol y poder declararse hijos del mismo.

A esta energía, a esta luz interior, le llamaron Enka; de allí que los que brillaban así, por su realeza y sabidurías eran Enkas. Los españoles los llamaron Incas. Inca era el mayor dignatario, el más preparado de un montón de familias entre las cuales se elegía, y era el más sabio.

Por ello, la festividad del Padre Sol, Tata Inty, era la más importante del calendario de celebraciones del ciclo, o en nuestro caso del año. Y se celebraba aproximadamente para el 21 de junio, aunque no hay registro de que fuera exactamente en esa fecha.

Como nosotros utilizamos el calendario occidental en todo el mundo, muchas comunidades originarias andino amazónicas decidieron acordar como fecha para la celebración actual de la Fiesta del Sol, la noche del 20 al 21 de junio, que es la más larga, siendo el amanecer del 21 el inicio del nuevo ciclo. Este sería similar al amanecer del 1 de enero, el comienzo de un nuevo año en occidente. Por tal motivo, esta fecha es reconocida también como el “Nuevo año Originario”, tanto para los pueblos del norte como los del sur. »