La historia de Martín Rodriguez puede ser la de muchos, pero con la diferencia que él le hizo caso a su corazón y decidió actuar. Cansado de la rutina de su trabajo, este profesor de Educación Física y atléta de Tandil, hace dos años tuvo un pico de estrés que lo dejó inconsciente. Cuando se despertó en el hospital recordó un sueño: corría por una ruta. Ese día prometió que haría realidad su sueño.

Así fue que renunció a su trabajo y vendió todo lo que tenía para llevar adelanto su sueño. Hacer y cumplir con su Desafio Solidario de rocorrer la ruta 40 y mientras tanto, ayudar a la gente. El 19 de octubre del año pasado comenzó a recorrer nuestro país junto a un carrito donde lleva lo poco material que desea conservar de la vida. Salió de Ushuaia y ya lleva recorrido más de 4.000 kilómetros. 

Acampa en la ruta y la gente lo recibe como a un héroe. Los vecinos de los pueblos le dan de comer y Martín, lo único que quiere es llegar a su meta y continuar ayudando a los que menos tienen. Cómo hace su trabajo solidario? Fácil: cada kilómetro que hace se traducen en alimentos y leche que son recolectados en eventos que hace la Red Solidaria Tandil, que luego los reparte en barrios carenciados y en escuelas. La felicidad de saber que cada kilómetro es transformado en alimento, le da fuerzas a Martín.

El proyecto de Martín Rodriguez se llama Desafio Solidario: De Ushuaia hasta La Quiaca, y lo podemos seguir por Facebook. No tiene ningún sponsor ni nadie que lo acompañe, todo lo hace a pulmón. Para poder costearse el viaje realizó una rifa y vendió sus bienes materiales. Espíritus como estos, que se emancipan de lo establecido, hacen la diferencia en la sociedad.