El Ministerio de Cultura y Turismo de Salta informó que la primera salida del Tren a las Nubes será el próximo 9 de julio con una frecuencia de tres veces por semana.

El tren combinará trayectos terrestres y ferroviarios, donde los turistas podrán disfrutar de los paisajes y la cultura andina. También se beneficiará el desarrollo local y turístico de la Puna salteña. Contará con disponibilidad para 300 pasajeros por salida y la tarifa será de $1.700 con distintas promociones y, para quienes deseen realizar sólo el viaje en el Tren sin traslados terrestres, la misma será de $800. En el caso de los ciudadanos salteños, hay una tarifa diferencial de $600. La tarifa incluye el transporte, guías bilingües especializados, desayuno, merienda y acompañamiento medico durante todo el recorrido. 

El tour comienza en la Estación de Trenes de San antonio de los cobres donde los viajeros se embarcarán en el Tren a las Nubes que los llevará al Viaducto la Polvorilla. El recorrido será de una hora hasta el Viaducto, a 4.200 msnm, donde se atraviesa la obra más imponente de la ingeniería del siglo pasado.

Este emprendimiento ferroturístico Tren a las Nubes, hoy de renombre mundial, nació por iniciativa de las autoridades del Ferrocarril General Belgrano. El 16 de julio de 1972 se realizó el primer viaje oficial turístico, lo que se mantuvo hasta 1990, cuando los ferrocarriles del Estado fueron privatizados. Desde 1991 hasta 2014 el emprendimiento permanece en manos de capitales privados salteños. En Julio del 2014 el gobernador Dr. Juan Manuel Urtubey decidió crear la sociedad del estado Tren a las Nubes SFTSE para brindar un servicio bajo estándares de calidad y seguridad internacionales.

Se trata de uno de los ferrocarriles más altos del mundo que en su recorrido tradicional ascendía a 4.200 metros de altura, 217 km hasta el Viaducto La Polvorilla. Parte de la ciudad de Salta a 1.187 msnm, atraviesa el valle de Lerma para introducirse en la Quebrada del Toro y llegar hasta la mágica Puna.  Atraviesa vertiginosas montañas de la Cordillera de los Andes entre paisajes increibles. La cantidad de rulos, viaductos, túneles y otras sinuosidades que recorre el tren se debe a que el autor del proyecto, el ingeniero estadounidense Richard Maury, tomó partido teniendo en cuenta el principio de adherencia de las ruedas del tren a las vías y por las leyes de la física, desechando el sistema mecánico de cremallera comúnmente usado para que las formaciones ferroviarias puedan trepar con solvencia las alturas. No utiliza ruedas dentadas, ni siquiera para las partes más empinadas de la subida, porque las vías están dispuestas de una manera peculiar circulando por un sistema de zig-zags y espirales.