El candidato a senador por la provincia de Buenos Aires Esteban Bullrich antes de dejar su cargo en el Ministerio de Educación firmó un convenio con su par de Agroindustria, Ricado Buryaile para “fortalecer la educación agraria”, el acuerdo incluyó el compromiso de más de cuarenta empresas de la industria minera y agroquímica para que sean ellas quienes estén a cargo de la creación de contenidos y talleres de capacitación para docentes y alumnos.

El objetivo de este acuerdo es “educar” de otra manera y mentir, para que la minería y los agroquímicos no sean vistas como una carga negativa para el medio ambiente, y sí como un factor de progreso y crecimiento para nuestro país. Esta concepción de la educación se alinea con el modelo de desarrollo que defiende el gobierno nacional, con una fuerte inclinación por la megamineria y por la siembra directa, que incluye el uso de agroquímicos.

El Acuerdo Federal Minero que el Presidente Macri firmó con catorce gobernadores que tienen en sus provincias empresas extractivistas, con excepción de La Rioja, La Pampa, Santiago del Estero y Chubut, entre otras clausulas estableció la intervención de las mineras en el ámbito educativo con contenidos que beneficien la actividad. Macri en el acto junto a los representantes de las provincias mineras lo dejó muy en claro: “La minería no significa sacrificar el medio ambiente, sino abrirle puertas al desarrollo”. La realidad marca todo lo contrario: no existe en el país una mina que no genere contaminación.

Ese acuerdo minero, al igual que el que firmó Bullrich con Agroindustria tiene una letra chica que define el espíritu real que persigue el gobierno con estos convenios. El Artículo 3, titulado “Aspectos educativos y formativos” fue redactado con el asesoramiento de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros, allí se establece: “con el objetivo de que la comunidad educativa reciba conocimientos sobre la actividad minera y estos tengan fundamento científico –lo que contribuirá a una mejor y certera información de la sociedad–, las Partes se comprometen a llevar adelante acciones con los Ministerios de Educación Nacional y Provinciales para lograr la incorporación, dentro de la currícula de los niveles primario y secundario, de contenidos sobre: a) la constitución geológica del territorio nacional y provincial; b) los productos mineros que se generan en el país y en las provincias, su utilización en la vida cotidiana; c) la importancia del sector minero en la economía nacional y regional; y d) la regulación ambiental de la actividad minera.”

“Pensando en que debemos convertirnos en el supermercado del mundo, recorrimos todo un camino con el ministro Buryaile y hoy la agroindustria sabe que se puede apoyar en la educación”, anunció Esteban Bullrich cuando firmó el convenio, prosiguió alentando la “sinergia entre el sector privado y el público” El Ministerio de Educación de esta manera le deja vía libre a las multinacionales productoras de agroquímicos para que participen en los contenidos de los manuales con los que estudiarán los niños en las escuelas. Este convenio se asienta básicamente en la participación de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea), UATRE y alrededor de 45 empresas del rubro agrícola. Esa “sinergia” que apoya el actual candidato a senador tiene como fin “una alta capacitación en docentes y directivos de las escuelas y una mejor inserción laboral de los alumnos”.

De esta manera empresas como Barrick Gold, Patagonia Gold, Monsanto, Syngenta o Dow podrán meterse en las aulas y capacitar a los docentes y producir contenido educativo a la medida de sus intereses reales: que son obtener mayores ganancias sin medir ninguna acción para remediar el daño ambiental que provoca su actividad. Aapresid ya cuenta con un proyecto en marcha en todo el país llamado “Aula Aapresid” que los productores sojeros hicieron para: “corregir la poca, y a veces errónea, información existente acerca de las consecuencias y efectos que genera la producción agropecuaria en nuestro país, y concientizar sobre el rol central de la Argentina como productor mundial de alimentos y la necesidad de dar respuesta a una creciente demanda de los mismos” Es decir: estas “Aulas” básicamente mienten, las consecuencias de la actividad agrícola transgénica con la inclusión de su paquete tecnológico provocan contaminación, enfermedad y muerte.