Esta semana comenzó en Coronel Pringles (Buenos Aires) las Terceras Jornadas de Agroecología de la provincia de Buenos Aires, con la mirada puesta en promover una agricultura libre de agrotóxicos. El evento se hace en conjunto con la Municipalidad y el Registro Nacional de Municipios y Comunidades que promueven la agroecología.

Una de las primeras actividades fue la disertación del Ingeniero Eduardo Cerdá, quien destacó la importancia de realizar esta clase de encuentros para intentar ponerle un freno al uso de agrotóxicos en la provincia de Buenos Aires, que tiene en sus campos productivos una marcada tendencia a usar y abusar de pesticidas, larvicidas y herbicidas. El foco se puso en el glifosato.

“Es la tercera vez que estamos en Pringles. En esta oportunidad firmando un convenio entre el Municipio y la Red Nacional de Municipios y Comunidades que fomentan la Agroecología (RENAMA). Queremos demostrar aquí, en Pringles, que se puede producir sin agroquímicos“, afirmó Cerdá, recordando que Coronel Pringles es el octavo municipio de la provincia que firmó un convenio para producir acciones que desalienten el uso de agrotóxicos, para difundir las prácticas sustentables y agroecológicas.

Eduardo Cerdá, quien es vicepresidente del centro de graduados de la Facultad de Agronomía de La Plata, aseguró en su ponencia que la agroecología hace quince años que es una materia obligatoria en el plan de estudios de la cerrera de agronomía.

Ya vamos trabajando en más de 20 mil hectáreas libres de agrotóxicos en la provincia y cada vez con mejores resultados. El productor, cuando tiene la posibilidad de escuchar, comienza a ver que es factible y le resulta interesante. Seguramente que al principio tiene sus dudas y es allí donde debemos trabajar para fortalecer al productor. Les hacemos ver que este tipo de agronomía con tanto insumo y tanto costo, no es beneficioso para el productor ni para el ambiente“, sostuvo el especialista.

Cada vez avanzamos más al comprender que los agroquímicos no desaparecen, sino que están en el ambiente y en la mayoría de los productos y que afectan también a la microbiología del suelo. Habitualmente el fertilizante no construye fertilidad, sino que mejora los rendimientos y lo que estamos necesitando es recuperar la fertilidad de los suelos”, afirmó. En tanto que recordó la larga lista de enfermedades y daños que causan los agrotóxicos. En especial el glifosato, que es el más usado en la Argentina. Su principal productor es la multinacional Monsanto.

El glifosato se utiliza para eliminar malezas en los cultivos con semillas transgénicas. En la actualidad 665 trabajos científicos demuestran las enfermedades que producen en la salud humana, que van desde trastornos en el sistema nervioso, digestivo, renal, inmunológico, cáncer y finalmente, muerte.

“Con la agroecología podemos recuperar la fertilidad, tendremos más reservorios de agua, los suelos absorberán más agua, con lo cual nos inundaremos menos. Vamos a prevenir enfermedades y los cultivos estarán un poco más fuertes por nutrirse de un suelo mucho más sano”, sostuvo Cerdá. Una de las causas de las inundaciones en la zona núcleo del país se debe al modelo productivo elegido, con abuso de agrotóxicos, y que como consecuencia ha generado la perdida de absorción del suelo, provocando inundaciones prolongadas.