Desde el 15 de marzo el tren de pasajeros que pasaba por Coronel Pringles ya no se detiene más en el pueblo, con la disolución de Ferrobaires, una gran cantidad de localidades perdieron el servicio que les permitía viajar en forma cómoda y económica. Vecinos de esta ciudad del sudoeste bonaerense abrazaron simbólicamente la estación del Ferrocarril Roca pidiendo por la vuelta del tren.

La estación fue el epicentro de un festival cultural que llamaron “Que vuelva el tren“, y el punto de encuentro de artistas locales que expresaron el deseo comunal: el regreso del tren de pasajeros. “Cuando todos nos movilizamos por una causa, podemos hacer entender a las autoridades lo que necesitamos. Esto es una cuestión cultural que identifica a los pueblos y también afecta a la economía regional”, afirmó a La Nueva José Rivarola Esteves, vecino de Pringles.

“El tren ha sido históricamente importante en el movimiento económico de las localidades”, explicó Jorge Canolik, nacido en Sierra de la Ventana, donde también desde mediados de marzo dejó de pasar el tren. “Hoy los municipios no logran que el pedido de la gente trascienda. Entonces, como vecinos dejamos por un momento de lado nuestras actividades con el fin de realizar estos eventos y que las autoridades gestionen a favor de la gente”, agregó.

En Saldungaray (a pocos kilómetros de Sierra) también sufren por el cierre del ramal. “Solo pedimos que pase el tren de pasajeros con el mismo servicio que tenemos vía La Madrid a través de Tornquist”, concluyó. El pueblo sólo pide que una vez por semana una formación se detenga y permita a pasajeros poder subir y viajar.

El mal estado de los caminos, el aumento del combustible y la suba de las tarifas de los pasajes en micros de larga distancia hacen imposible costear viajes en el interior de Buenos Aires, problemática que se extiende en todo el país. La vuelta del tren es un ruego que no deja de hacerse oir en todos los pueblos del mapa nacional.