El vino de pomelo ya es una tradición en las ferias de la provincia de Formosa. En manos de grupos de mujeres, su elaboración requiere una labor artesanal que se realiza con la cáscara y transfiere un sabor amargo a la bebida. Con el propósito de optimizar el trabajo y mejorar el producto, un equipo de técnicos del Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar (IPAF) NEA del INTA desarrolló una peladora múltiple de frutas. El resultado: el vino de pomelo sale más rico.

La peladora cuadruplica la producción, evita transferir los aceites esenciales del pomelo al vino y, al mismo tiempo, permite utilizar la cáscara como fruta abrillantada, en un nuevo proceso de agregado de valor a la fruta. A partir de un sistema electromecánico, esta tecnología –de valor muy accesible– tiene capacidad para retirar la cáscara, en forma simultánea, de cuatro frutas cítricas.

Esto es posible dado que consta de un bastidor de metal sobre el cual están montados cuatro mecanismos de pelado. De acuerdo con Francisco Scribano, técnico del IPAF NEA, el propósito fue optimizar el proceso productivo de un grupo de mujeres elaboradoras de vino, en Formosa, a partir de esa fruta.

Tenían el inconveniente, en cuanto a la mano de obra, en el proceso de pelado: cuando se hace el exprimido al pomelo, en forma manual, el zumo o los aceites esenciales, son transferidos al jugo y éstos le dan un sabor amargo”. En ese sentido, se les facilitó el trabajo, con la adaptación de un mecanismo “que consiste en ubicar cuatro procesos de pelado en tándem”, indicó.

El dispositivo es activado por un motor de un HP de potencia y cuenta con un sistema “que aprisiona la fruta y, a través del giro del eje, permite desplazar la cuchilla de pelado o de corte”, agregó. A medida que avanza, separa la cáscara. “Este proceso dura alrededor de 40 segundos, en el caso de las frutas cítricas”, señaló.

En cuanto a la mano de obra, ofrece un importante ahorro de tiempo. “Si bien el pelado manual es bastante rápido –la gente que está acostumbrada lo hace en menos de 1 minuto–, la ventaja de esta máquina es que permite hacer cuatro a la vez en 40 segundos”, señaló Scribano.

Por otra parte, facilita el paso de la extracción del jugo y mejora el resultado del proceso de agregado de valor. “Le retiramos ese sabor amargo que le transfería el hecho de exprimirlo con la cáscara”, destacó. Además, el desarrollo evita el desperdicio y da lugar a la elaboración de otro producto: la cáscara es retirada en forma de hilo y es materia prima a la que se le agrega valor en un proceso de almibarado, que da por resultado una fruta confitada.

El vino de pomelo ya tiene una cuestión tradicional en la zona”, expresó el especialista. Además, indicó que las cascaritas, que elaboran a partir de la aplicación de la peladora, “son bastante demandadas en las ferias, principalmente en las ferias francas”. Desde el IPAF se hizo la adaptación y validación de la máquina por parte de los productores y actualmente sus planos son de libre uso y están disponibles en la página del INTA. “Sabemos que se ha replicado en un taller local, a pedido de un productor a quienes facilitamos los planos y descripción técnica”, destacó Scribano. La máquina es un ejemplo de cómo una idea puede facilitar el trabajo de una economía regional.