Por Leandro Vesco

“Este país es muy rico, por eso no van a poder fundirlo”, reflexiona Gerardo “El Tigre” Medina, luego de recorrer más de 7.500 Kms en todo el país, uniendo La Quiaca con Ushuaia a caballo. Un día este hombre nacido en Pehuajó se levantó con ganas de conocer nuestro país y lo hizo. La hazaña gaucha le ha dejado una experiencia de vida que lo ha marcado para siempre. 

Admirador de Güemes, Manuel Belgrano y José Hernandez, este gaucho bonaerense tiene 59 años, es productor de vino y tras su telúrica y épica hazaña, señala: “Estoy muy orgulloso de ser argentino y deseaba ver qué había dentro de mi país”, aseguró. Inició su iniciático viaje un día simbólico: el 25 de Mayo de 2015. Aquel día comenzó a cabalgar desde la Puna con varios caballos de recambio, bajando por toda la geografía de nuestra inmensa nación.

Soportó frio, calor, tormentas, cruzó inmensas extensiones de tierra en soledad, con la única companía del horizonte y los decires que se trasladan por el viento en la infinita pampa argentina. Cientos de pueblos y parajes lo vieron pasar. El invierno pasado quiso detenerlo y tuvo que estar internado durante cinco días para reponerse del penetrante frio que se traslada libremente por los montes y cañadones. 

El Tigre cuenta que avanzaba a razón de 20 a 40 kilómetros por día. Cuando le tocó pasar por su Pehuajó natal, impulsó la idea de que todas aquellas personas que desearan acompañarlo en su aventura, se le unieran. Pero nadie es profeta en su tierra y hay sueños que no se pueden compartir. De modo que como llegó, se fue, con su idea fija de conocer todos los rincones de nuestro país, ver y sentir ese entremado humano único que vive en el interior de nuestro país, donde se preserva el gen nacional.

Solo y animado por las estrellas, fue pasando por esos pequeños puntos en los mapas que se transforman en una enorme contención para el corazón. La gente de los pueblos, les ofrecía comida y techo, llegando a la mitad de su aventura, muchas personas luego, conmovidos por su historia, se ofrecieron para acompañarlo y hubo tramos en los que el trote de del Tigre tuvo la compañía de hasta 200 jinetes que no querían perder de vista a este Martín Fierro corajudo.

Así fue bajando por nuestro mapa y las anécdotas e historias se le fueron amontonando como esos cardos rusos que se abrazan en las zanjas de los caminos reales. Cuando pasó por La Pampa, se cruzó con una perrita que andaba perdida y que bautizó “Pampa y Cielo”, ya que al decir de Medina, era lo único que podía ver en ese momento. La perra se le aquerenció y lo acompañó durante todo su viaje. Finalmente, ya no estaba solo. Al pasar por la zona cordillerana, contó que tenía que ir espantando a los pumas que lo acechaban.

Una experiencia de esta magnitud abre los sentidos, y uno ya no es el mismo a medida que avanza en el viaje. Pasando por la Meseta de la Muerte en Santa Cruz, El Tigre Medina aseguró ver a Dios. En el desierto patagónicao “sentí que estaba en el living del Todopoderoso”

A fines de Marzo de este año ya estaba en la Isla de Tierra del Fuego, y como si su aventura criolla estuviera bendecida por nuestras fechas patrias con mayor contenido federal e histórico, el 2 de Abril llegó finalment a Ushuaia, aquel día no es un día más en la Isla, los ex combatientes lo recibieron como un héroe y lo invitaron a participar del Acto oficial por la reafirmación de nuestra soberanía.

Padre de tres hijos y ya en su pago chico, Gerardo “El Tigre” Medina es otra persona, más sabia y con la intrasferible viviencia de haber conocido todo el país, reconoce en que “me arrepiento de muchas cosas en la vida, pero si hay algo de lo que nunca me voy a arrepentir es de haber hecho esto. Siento que todo lo que venga de ahora en adelante va a ser bueno”

Lleno de vida y de cosas para contar, nadie mejor como él para decirnos lo que somos como país. “Argentina tiene que mirar al interior, allí se vive una vida entre pocos, pero muy cerca entre ellos, hay responsabilidad y cuidado por nuestra tierra