Cada hora se desmontan en Formosa el equivalente a cuatro canchas de fútbol. En los últimos cinco años se han desmontado 188.000 hectáreas, o es lo mismo que decir 36 veces la superficie de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. A pesar de que existe una Ley de ordenamiento territorial, el monte nativo formoseño se pierde para siempre.

Sin ninguna remediación, el desmonte es un hecho que no tiene vuelta atrás. Los montes pierden su ecosistema para dejar paso a un modelo productivo que exprime los nutrientes del suelo para asegurar rentabilidad. El desmonte además trae consigo una de las peores consecuencias: el movimiento de pueblos originarios que deben abandonar su lugar en el mundo debido a la modificación del ecosistema en el que viven desde hace cientos de años.

El estudio en Formosa lo hicieron la Red Agroforestal Chaco Argentina y el Laboratorio de Análisis Regional y Teledetección de la UBA, que trabaja en el monitoreo de las tierras desmontadas en el norte de nuestro país.

Las cifras son una muestra de lo poco que se cuida el medio ambiente en Formosa, donde hace cinco años que entró en vigencia la Ley Provincial N° 1552 del “Programa de Ordenamiento Territorial para la Provincia de Formosa” que determina cuáles áreas son posibles de desmonte y cuáles no. Dentro de los terrenos desmontados se hallaron graves irregularidades.

De las 188.000 hectáreas desmontadas, 2000 de estas hectáreas corresponden a bosques protegidos. 120.983 están dentro del área que se pueden desmontar, pero siempre siguiendo los pasos que dicta la Ley, que no se han cumplido. Lo que llama la atención es que el 36% de las hectáreas desmontadas están dentro de terrenos en donde según la provincia no había bosques nativos.

Los encargados de este estudio declararon a la prensa que “preocupa que las distintas zonas de la provincia y sus montes necesitan una continuidad de paisaje y el desmonte genera pequeñas islas de bosques rodeadas de zonas desmontadas”

El dato llamativo es que desde que entró en vigencia de la Ley de ordenamiento territorial se taló la misma cantidad de monte que en el periodo 1986/2003. Está claro que en Formosa impera la voluntad de los grandes productores agropecuarios que necesitan transformar a esta provincia en una potencia sojera.