Si en la actualidad hay muchos dirigentes rurales y productores enojados con Eduardo Buzzi, el presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), por sus coqueteos con el kirchnerismo (en rigor, Buzzi debió enfrentar duras acusaciones en una asamblea de asociados a su entidad días atrás en Pehuajó), esta situación parece menor frente a lo que sucede en Coninagro, que agrupa a las principales cooperativas agropecuarias del país. Y es que el actual vicepresidente de la entidad, Eduardo Sancho, se ha lanzado de lleno como candidato a gobernador de su provincia, Mendoza, por una de las ramas internas del justicialismo que responde al kirchnerismo. Sancho, quien secunda a Carlos Garetto en Coninagro, pertenece a Fecoovita, la federación de cooperativas vitivinícolas, y al margen de discusiones como las de la Resolución 125, siempre ha mantenido muy buenos lazos con el Gobierno. Al parecer, en Coninagro la han pedido de muy mala manera que, mientras insista en ser candidato oficialista, se tome una licencia de su cargo. Pero Sancho no quiere hacerlo. “Hace un mes y medio que Garetto sabe de mis aspiraciones políticas”, se quejó el dirigente vitivinícola.