Hay dos opciones turísticas en Victoria que se suman a los atractivos propios de una ciudad ubicada en la antesala del submundo acuático del delta provincial, en el vértice entre el Paraná y el riacho con el que comparte el nombre. El Termalismo y la Ruta del Vino son los nuevos productos turísticos para disfrutar en Entre Ríos.

El desarrollo del termalismo tiene su máximo exponente en el Parque Temático Termal Victoria del Agua, una moderna estructura arquitectónica que preserva la armonía de esos verdes paisajes de la ribera del Paraná.

La directora de Turismo de Victoria, Lina Pereyra, dijo a Télam que “la idea es potenciar las bondades de las aguas del parque con el desarrollo de más y mejor infraestructura para los visitantes”.

“También trabajamos para aprovechar la conectividad terrestre y acuática inmejorable que tiene la localidad a raíz de sus rutas, la navegabilidad de sus costas y el puente que la une en pocos minutos con Rosario”, subrayó la funcionaria en referencia a la obra de unos cuatro kilómetros que conecta su ciudad con la gran urbe santafesina.

El parque termal cuenta con vertientes y cascadas artificiales, una terraza en lo más alto del complejo con una gran pileta y un solarium, una réplica de una laguna escondida bajo una gruta y sitios cerrados para tomar baños con las aguas curativas que provienen de las profundidades de esa zona del pre-Delta. Además ofrece servicios de spa, bares y un restaurante que ofrece comidas hechas en base a pejerrey, dorado, surubí, boga y sábalo.

Pereyra destacó que “también es posible apreciar lo mejor de la flora y la fauna de esta zona y realizar avistaje de aves, porque hay abundancia de patos, macáes, garzas, gallinetas, gansos, cisnes cogote negro, gallaretas, y chajáes”.

La flora de esa región se caracteriza por una vegetación acuática, flotante, sumergida y arraigada que presenta una enorme riqueza de especies que cubren las orillas del Paraná y de los numeros riachos, lagunas y arroyos que se forman a su paso entre las que se destacan especies como camalotes, carrizos, canutillos, espadañas, totoras, pajas bravas e irupés. En el sector más alto de esa zona hay poblaciones de sauces criollos, alisios de río, curupíes, laureles, timbó blancos y ceibos, entre otras especies arbóreas de madera blanda y rápido crecimiento.

La fauna permite apreciar especies como carpinchos, lobitos de río, comadrejas, ranas,cardas, tortugas, culebras, gatos montés y hasta pumas.

Por otra parte, está comenzando a desarrollarse con fuerza en Victoria la Ruta del Vino entrerriana, que ya tiene su punto de inicio en la bodega Borde Río, construida en un espacio próximo al Paraná y desarrollada sobre una futura reserva natural.

La bodega incluye una sala de cata especialmente diseñada, con pisos de turquía, mármoles de Italia y bóvedas similares a las originales; un museo relacionado con la industria vitivinícola y un incipiente complejo de cabañas para albergar turistas. Un proyecto que “intenta rescatar una industria en la que Entre Ríos era pionera y que por una ley del entonces presidente Agustín P. Justo, en 1936, impedía la fabricación de vino en otra provincia que no fuera Mendoza, quedó destruida”.

Además, quienes visiten Victoria pueden conocer los museos Carlos Anadón y del Ovni, el mirador de la Virgen de Fátima, el cerro la Matanza, la Abadía del Niño Dios, la Costanera, los paseos náuticos y el ecoturismo.

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