Se trata del arroyo “Las Alpargatas”, afluente del arroyo Mandisoví Chico que tiene su desagüe en el río Uruguay, en el embalse formado por la represa de Salto Grande.

En 2010 un grupo de vecinos de Colonia Belgrano ya había denunciado ante la Secretaría de Ambiente provincial la contaminación. La acusación fue radicada ante la Policía Federal Argentina sede Chajarí y en el Juzgado Federal de Concepción del Uruguay por Néstor Marsilli, ya que el arroyo “Las Alpargatas” cruza su casa.

Además, la escuela “Manuel Belgrano” ubicada cerca del arroyo, decidió realizar por su cuenta análisis del agua del pozo donde extraían agua para consumo, y registraron una contaminación muy alta y que el agua dejó de ser potable al menos desde 2017.

Los análisis fueron llevados a la Secretaría de Ambiente en Concepción del Uruguay, para ser incorporados al expediente de la denuncia anterior. Cinco años más tarde, ante la contaminación visible del agua, Marsilli y otros vecinos presentaron ante el Municipio de Chajarí fotografías y análisis realizados al agua, pero éste se declaró incompetente por cuestiones de jurisdicción.

En 2017 decidieron radicar una denuncia ante el Consejo Regulador del Uso de Fuentes de Agua (Corufa), entidad provincial a cargo del “aprovechamiento y resguardo del agua”, que constató que la mayor contaminación por desechos industriales provenía de la planta “El Carmen”, instalada en 2006. En diciembre de 2017 se acordó la instalación de un sistema de tratamientos de efluentes, aunque por “inconvenientes económicos” las obras se encuentran detenidas.

Los desechos provocaron la “extinción de toda forma de vida, olores nauseabundos y la imposibilidad de utilizar el agua para riego de plantaciones y crianza de ganado”, detalló la denuncia.

Por su parte, El Carmen SA difundió un comunicado en el que asegura que “sí cuenta con un proceso previo de tratamiento de efluentes. Dicho sistema está siendo optimizado por un sistema más moderno y efectivo que ya está en planta”, y que “actualmente los efluentes no son químicos tóxicos sino orgánicos y biodegradables y cuentan con el mencionado proceso previo. Desconocemos el origen del resto de efluentes que recibe el cauce”, ya que “en los últimos tres años la Cía ha disminuido sus efluentes en un 60%“, aclara.