EN CONSTRUCCIÓN

 

Se trata de “una adjudicación comunitaria de 100.000 hectáreas” para cada etnia y un “reconocimiento” de 70.000 hectáreas para pequeños productores “que llevan años asentados” en esa zona del norte provincial, que se concretó en la Casa de Gobierno en Resistencia.

La adjudicación de la tierras se inscribe “en cumplimiento de disposiciones constitucionales” de la Nación y la provincia” y “del convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), de someter la iniciativa a una consulta pública entre los habitantes de la Reserva Grande”.

Esto es un “verdadero acto de reparación histórica” y, “más que palabras, son hechos concretos que reivindican años y años de lucha por la posesión efectiva de las tierras para nuestras comunidades”, afirmó el mandatario saliente.

“Para nosotros era una cuestión imprescindible tener el consenso entre las comunidades criollas e indígenas, porque el derecho del acceso a estas tierras tenía que tener el acuerdo de todos”, señaló.

Capitanich explicó que la adjudicación de las tierras es el paso previo de un programa en el que “se trabajará con el Banco Interamericano de Desarrollo para los próximos 10 años”, para “garantizar una estrategia de desarrollo y de infraestructura” en esas comunidades.

“Vamos a trabajar también en el progreso económico, social y espiritual, sobre la base de un financiamiento a largo plazo” que permitirá “cambiar sustancialmente a una amplia región de El Impenetrable”, afirmó.

También dijo que “con políticas públicas activas se mejoró la calidad de vida de las comunidades originarias” y que se realizaron numerosas obras de infraestructura, que en esta etapa “alcanzaron más de 8.000 viviendas”.

“Se trabajó mucho en el acceso a la educación bilingüe, la promoción de agentes sanitarios de las comunidades y el desarrollo de infraestructura sanitaria, como centros de salud y hospitales”, indicó Capitanich.