Por Leandro Vesco, presidente de la ONG Proyecto Pulpería www.facebook.com/elproyectopulperia

Fotos gentileza Gastón Portarrieu 

 

El Oeste bonaerense tiene encantos. Con ellos se perfila poco a poco como un camino ideal para descubrir. Dentro de él, hay un destino especial que tiene luz propia, una gema salina en el deslumbrante horizonte pampeano, una perla llamda Carhué y su Lago Epecuén. No es magia ni una falsa publicidad. Hacen falta sólo 15 minutos de flotación en las aguas termales de Carhué para sentirse completamente nuevo: sin dolores, relajado, de buen humor, con la mente en limpio y la sensación de estar flotando dentro de este mundo. Esas son algunas de las consecuencias que tienen en el cuerpo estas legendarias aguas del Lago que el propio Calfucurá defendió con garra, sentenciando su famosa frase: “No dejar Carhué al huinca”.

Es que para los indios se trataba de una laguna sagrada y para el turismo de los años 30 del siglo pasado se trató de un pequeño mar en el medio de la pampa, un mar chico con virtudes sanadoras. La Villa Epecuén, el pueblo que se edificó en una de las orillas del lago, fue un centro turístico nacional de enorme importancia, llegó a pisarle los talones a Mar del Plata como destino para el disfrute y el relax. Tuvo en su apogeo 5000 plazas hoteleras y 250 establecimientos dedicados al turismo.

En la década del 70 se bañaban en las aguas del lago 25.000 personas por año que llegaban de todo el país buscando ese bálsamo untuoso y salado. Para contener a semejante multitud se construyó un enorme complejo con piletas, vestuarios y duchas para que los turistas pudieron disfrutar del lago con mayor comodidad. Luego, la historia conocida: la inundación de 1985 dejó a la villa sumergida a varios metros debajo de las aguas de ese lago que le dio vida y que también se la quitó. En aquel año, el Epecuén recibió aguas de otras cuencas y sus virtudes disminuyeron.

Pero el tiempo ha pasado y el lago Epecuén se ha retraído y los niveles de sal han vuelto a ser los ideales. Sus virtudes, reconocidas en el mundo entero son las de siempre. Carhué y el Lago Epecuén se posicionan como un destino insuperable y desestresante, como pocos en nuestro país. Los baños termales de Carhué son únicos porque las aguas del Epecuén son únicas, tienen aproximadamente 100 gramos de sal por litro (sólo superado por el Mar Muerto), flotar en ellas produce una inmediata relajación, son sedativas y regulan el sistema neurovegetativo.

El lago milagroso

La ciudad ofrece una importante oferta de hoteles con piletas propias que contienen agua del lago calentada con todos los servicios para disfrutar de una inmersión cómoda e ideal, ya que la temperatura exalta las propiedades del agua, provocando en forma instantánea los efectos deseados. Uno también puede elegir caminar hacia el lago y meterse allí (a una temperatura menor, claro) u optar continuar con la caminata hacia las ruinas de la antigua villa turística Epecuén, hoy nuevamente transitables por la bajante del lago y poder ver un espectáculo desolador, pero totalmente distinto a todo lo conocido. El magnetismo y la fascinación de caminar por una ciudad dominada por la sal, es inolvidable.

En Carhué se percibe la finalización del territorio bonaerense. Se respira aire realmente puro, con sabor marítimo. El lugar tiene buena gastronomía, tranquilidad, camaradería, y los atardeceres más bellos a orillas del lago. Además, conserva el encanto de un pueblo típico de nuestro interior profundo: autos y casas siempre están sin llaves, las bicicletas sin candado y un ritmo lento.

La sal está presente en el ambiente, a pocas cuadras del centro cívico, el majestuoso Lago Epecuén es un espejo de agua plateada que hechiza y contiene: el lago marca el ritmo de la ciudad. Al acercarse, se presiente el olor a mar, pero más allá del lago, se ve, infinito, el horizonte pampeano. Es una sensación rara y mágica. Muy pocos lugares en nuestro país producen tal encantamiento, como el de estar contemplando el lago Epecuén, y detrás de él, como si se tratara de un escenario familiar, una ciudad tranquila y bucólica. Uno se siente alejado del ruido y la sola presencia del agua, y respirar su aire, hacen que el cuerpo se relaje.

La experiencia de estar dentro de un hotel con agua termal es inolvidable. Se recomienda estar flotando en la pileta termal por media hora, luego salir un momento y volver a entrar, tomar algún refresco, darse un chapuzón en la pileta de agua dulce y retomar la sana rutina de flotar. En torno al agua del lago hay un sinfín de terapias alternativas que tienen como único objetivo, el relax y el bienestar de la piel y la mente.

El fango del lago (mundialmente conocido por sus componentes orgánicos concentrados) es usado para tratamientos estéticos faciales, capilares y corporales; luego hay masajes con piedras, máscaras balsámicas, lodo con algas para desintoxicar la epidermis, masajes miorelajantes y reflexología.

Se puede decir que experimentar la flotación en las aguas termales de Carhué es asistir a una rejuvenecedora experiencia sensorial que provoca un manifiesto sentimiento de estar en un estado de completa felicidad.

VIRTUDES DE LAS AGUAS DEL LAGO

* En sus aguas el cuerpo humano flota sin trabajo muscular, un verdadero colchón hídrico salino permite este fenómeno.
* Sus aguas untuosas sulfatadas tienen efectos queratoplásticas y queratolíticas (recambia y regenera la piel).
* Atenuación de contracturas y espasmos musculares dolorosos.
* Inductoras del sueño.
* Efectos analgésicos y antiinflamatorios, ideales para tratamientos reumatológicos.
* Piroterapéuticas (terapia física con calor) Estimulación del termostato biológico del hipotálamo.
* Ideales para la terapéutica de rehabilitación en afecciones reumáticas, neurológicas, ortopédicas y traumatológicas.
* Efecto tónico reconstituyente.

DATOS UTILES:
Epecuén Hotel & Spa Termal
www.epecuenhotel.com.ar
Tel: 02936-430440
Distancia: 540 KM desde CABA.
Sitio Web: www.termasdecarhue.gov.ar