El Acuerdo de Escazú es el primer tratado ambiental de América Latina y el Caribe, el cual establece estándares regionales para garantizar la implementación plena y efectiva de los derechos de acceso a la información ambiental, participación pública en los procesos de toma de decisiones ambientales y acceso a la justicia en asuntos ambientales, así como la creación y el fortalecimiento de las capacidades y la cooperación, contribuyendo a la protección del derecho de cada persona, de las generaciones presentes y futuras, a vivir en un medio ambiente sano y al desarrollo sostenible.

En un encuentro virtual, la Argentina expresó sus congratulaciones a los 11 Estados Parte y a la CEPAL, en su calidad de Secretaría Técnica, por haber contribuido a este hito para toda la región, destacó la Cancillería en un comunicado.

El titular de la cartera ambiental nacional, Juan Cabandié, envió palabras de agradecimiento a quienes participaron del encuentro. Para el ministro “se trataba de una deuda pendiente en el acceso a derechos en materia ambiental”. Asimismo, consideró que el acuerdo es “sumamente enriquecedor para la agenda ambiental” y destacó que “con Escazú, como sucedió con la ley de cambio climático, cumplimos con una demanda muy justa y creciente de la sociedad y de los jóvenes en particular”.

Durante el evento, la subsecretaria Interjurisdiccional e Interinstitucional del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Cristina Ruiz del Ferrier, recordó palabras del ministro: “El momento de actuar es ahora, no tenemos planeta B. En ese sentido la juventud, el papa Francisco, las organizaciones de la sociedad civil, cada una de las provincias del país, somos actores indispensables para poder, de manera democrática, articulada y consensuada estar a la altura de los desafíos de nuestro tiempo”.

Por su parte, el secretario de Ambiente de La Rioja y presidente del Consejo Federal de Medio Ambiente (COFEMA), Santiago Azulay, sostuvo que “el planeta viene hablando, a través de los eventos climáticos que viene poniendo sobre los escritorios, sobre la necesidad de contemplar en las políticas públicas una mirada de sostenibilidad”.

Además, recordó que lo trascendental del acuerdo es que se trata de “una herramienta jurídica que va a significar una bisagra que va a marcar un antes y un después de este cuerpo de disposiciones legales para América Latina y el Caribe”.

El canciller Felipe Solá, al participar de la Jornada Celebratoria, destacó que, a partir de esta fecha, “nuestra región comienza a construir un piso mínimo necesario para el ejercicio pleno de los derechos de acceso a la información, a la participación y a la justicia en asuntos ambientales”.

El canciller enfatizó además que para la Argentina en particular el Acuerdo de Escazú constituye una pieza clave para garantizar el derecho de todos los habitantes a gozar de un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano, consagrado así en nuestra Constitución Nacional”.