La ciudad de Helvecia, en el Departamento de Garay, está a orillas del río San Javier, en el centro Este de la provincia de Santa Fe. Las islas y riachos que abundan en la zona son el marco de un privilegiado paisaje litoral. Allí, Iván Faisal (34) pasó gran parte de su infancia. Nació en la localidad de San Justo, 100 kilómetros al norte de la capital santafesina, pero fue en Helvecia, en una chacra que compró su padre Daniel, donde Iván despertó su virtud musical rodeado por el agua, fuente de la vida e inspiradora de la creatividad, que enriquece el cuerpo y el alma. Esto parece haberse hecho carne en Faisal: “Tuve una infancia de mucho río que se fue traduciendo en mis canciones, que hablan del río y sus habitantes”. El folklore siempre se escuchó en la casa de los Faisal. Iván siguió los pasos de su hermano Daniel y comenzó a estudiar guitarra a los 7 años en la Escuela Municipal de Bellas Artes de San Justo, y a los 10 comenzó a soltar su voz en las reuniones familiares, peñas y fiestas escolares. “Mi hermano aprendía guitarra, y como yo quería hacer todo lo que hacía él, empecé a tomar clases. Se recibió de profesor pero nunca ejerció. Yo seguí tocando”, dice con la vista en su guitarra. Antes de volcarse a la música estudió veterinaria: quería estar en contacto con el campo y sus costumbres. “Pero aún durante la cursada, la actividad musical nunca se cortó, y durante mi segundo año en la facultad edité mi primer disco”, cuenta Iván, apasionado, además, por la poesía y el dibujo, arte del cual se inspira con los trabajos del pintor, ilustrador e historietista santafesino Juan Arancio. Desde la poesía, su máximo referente fue Julio Migno, destacado poeta y también nacido en Santa Fe, como tantos otros que empezó a sentir en casa. “Mi viejo me los presentó y me nutrí de ellos. Noté que había un paisaje y una región que estaba escrita y que podía ser cantada, pero que no estaba muy bien difundida, evidentemente era lo que yo quería hacer”, afirma. De otro fundamental, opina: “A (Atahualpa)Yupanqui y (Jorge) Cafrune también los tengo presentes, tipos con quienes comparto la ideología de no canjear el arte por la plata, por éxito seguro, por fama, sino ser fiel a la convicción de lo que uno quiere ser con el arte. De ellos uno aprende, hay otros como también Eduardo Falú, Los Chalchaleros, quienes son un ejemplo de cómo cantarle a su tierra sin desviarse nunca”.
-El río y todo lo que lo rodea es una constante en tus canciones. ¿a qué se debe? 
-Fue lo primero que empecé a ver en mi infancia. La canción fue siempre de la región donde me crié, escuchando a los maestros, también al entrerriano Jorge Méndez, a los Hermanos Cuestas, también de Entre Ríos, una provincia con la que nos une el Paraná. Su idiosincrasia se le parece mucho a la de Santa Fe. Comencé a notar que faltaba difusión de esos artistas, y asumí un compromiso que tiene que ver con el ir conociendo lo que uno canta. En mis tres discos no hay canciones archiconocidas que se puedan corear. De chico notaba que había una gran historia que pasaba delante de mí. Todo es y va haciéndose canción y va acompañado de una explicación de dónde venimos, porque un salteño que se sube a cantar tiene menos cosas que explicar porque ya está puesta en escena su provincia. Todos conocen la cuesta del Portezuelo y los paisajes jujeños. No se les hace más fácil, porque en la música de la patria a nadie le resulta fácil nada, pero sí tal vez aceptados rápidamente porque ya está en el oído. Santiago del Estero tiene la chacarera, Salta la zamba, Jujuy tiene los carnavalitos, Entre Ríos la chamarra. En cambio, los santafesinos quizás no tengamos un ritmo distintivo. Pero así como La Pampa se hizo grande gracias a Martín Fierro y a José Hernández, San Javier, la costa santafesina, es enorme gracias a Julio Migno o Esperanza y la colonización del trabajo gracias a José Pedroni.
Sin embargo, es distinta la forma de expresar el chamamé en Corrientes, en Entre Ríos, en Chaco y en Santa Fe. 
-Es así. La influencia guaraní en Corrientes es la que dió origen al chamamé. En las distintas zonas de Corrientes hay diferentes tipos de chamamé. Pero a Santa Fe, como decimos nosotros, nos llega un chamamé “acancionado”, un chamamé canción. Le decimos “música de agua”, que tiene que ver con la región que comprende Corrientes, un pedacito del Chaco, Misiones, Entre Ríos y la zona Este de Santa Fe. Chamarritas, rasgido doble, el chamamé maceta o acancionado, todo eso es música de agua, que quienes viven en la zona se identifican con ella.
El río, padre y canción. En la búsqueda de esa identidad que quiere darle a su provincia, el chamamé de Iván tiene una búsqueda
reflexiva más que un intento por levantar a la gente de la silla. Así lo explica él. “Sí, son letras para escuchar. Igual, en los festivales, la gente los baila, un poco más lento, pero el público lo disfruta escuchando”
-¿Ese efecto fue premeditado o se dio naturalmente?
-Al ir buscando la identidad en lo que hacía y al querer un enfoque más profundo en el texto que en la música, creo que se fue dando
naturalmente y la gente se da cuenta de que hay más para escuchar que para bailar. El nombre de mi nuevo disco tiene que ver con
la canción de un lugar y con la libertad de cantar lo que uno siente.