El mundo se ha detenido. Su mirada se inmoviliza en la caldera, como la de su antepasado en el cacharro de cerámica en el fuego. Toma maquinalmente el mate. Con la palma de la mano tapa su boca, lo invierte, como lo hacía su padre. Ahora ya no es necesario, la molienda de yerba es más gruesa. Pero lo invierte como lo hacía su abuelo. Detecta el primer zumbidito en la caldera. Antes que las imperceptibles gotas de vapor se fuguen por el pico, la levanta del fuego. El copete de yerba previamente dispuesto, se aprieta para no quemarse con el agua. El copete sonríe, ninguna gota me ha tocado. A su diestra el cuenco se hincha, gorgotea, el vapor transporta el aroma de la yerba, la fragancia de la tierra. Se estimula el cuerpo, se estimula el alma.

Espera unos minutos, los mismos que faltan para que el agua esté caliente. Su tío lo aprontaba con agua fría, recuerda, meneando la cabeza. Si supiera que en Brasil para cebar el mate, algunos utilizan un termómetro asegurándose que el agua no pase los ochenta y cinco grados. Seguro no lo creería. El silbido de la caldera se agudiza. Apuesto que el agua está a 83 grados, ironiza. El gana. Nadie lo fiscaliza. Cierra el termo, arroja un chorro de agua para sacar el aire, de igual modo que su antepasado arrojaba un poco de agua para ofrendar a la Madre Tierra.

Clava su bombilla, chupa el agua, la espuma, las burbujas, el brillo, chupa el ronquido, el agua entibia la garganta, el mundo comienza a girar. El sabe que más tarde o a lo sumo mañana, esparcirá su yerba con fuerzas en el fondo de su casa o, con ternura, la vera remolinear en la pileta de la cocina. No sabe que sus antepasados ofrendaban al creador de la yerba, el dios del bien Tupá, arrojándola al fuego para que abandonara este mundo sin profanación. Pero sabe que es de mala suerte pisarla, o que trae buena suerte desparramarla bien. Tupá se hace el distraído, qué importa, el rito se sigue haciendo. Su creador jamás le hará faltar yerba, para que el mundo, al menos por un instante, se detenga otra vez.

Así describe el momento del cebado Javier Ricca, el escritor uruguayo que se ha metido en la historia y en la actualidad del modo de cebar mate con su libro «El Mate».

Cómo se ceba el mejor mate

* La Lagenaria vulgaris es el nombre científico del poro o porongo, el zapallo con el cual mejor logra la yerba expresar su gusto y cumplir la máxima del matero: mantener sin humedad el mayor número posible de partículas de yerba.

* Llenar con yerba las tres cuartas parte del mate.

* Inclinarlo a 45º para formar el cuenco en la yerba.

* En dicho hueco adicionamos agua tibia.

* Esperamos unos minutos para que se hinche la yerba.

* Una vez que el agua se absorbe, introducimos la bombilla, tapando su boca con el dedo pulgar.

* El agua con que se toma el mate no debe superar los 80º.
 
Algunas curiosidades de este alcaloide:

* La planta de yerba mate, llamada por los Guaraníes Ca’a, integra una familia que supera las 400 especies

* Se usa como estimulante, purgante, alucinógeno, abortivo o vomitivo.

* Con su epicentro histórico en lo que hoy sería la región oriental del Paraguay, los guaraníes fueron los grandes responsables de la propagación de la yerba-mate, desde el Ecuador hasta Tierra del Fuego.

* La Argentina es el principal productor y el principal exportador de yerba mate del mundo. El 90 por ciento de la producción está en Misiones, el resto en Corrientes.

* Cuando en 1554 las huestes bajo el mando de Domingo Martínez de Irala exploraban las tierras del Guairá, en el actual Paraguay, observaron cómo los habitantes bebían de forma extraña, a través de un canuto, el agua que contenía una calabaza con ciertas hierbas molidas. Era el mate.

* Al asumir un nuevo período como gobernador, Hernandarias consideró que el beber esta infusión era la causa de todos los males de sus coterráneos y, en 1618, prohibió su consumo.

* La yerba mate gana adeptos en todo el mundo, especialmente en Siria. El apego se desarrolló a fines del siglo XIX, cuando llegaron 200 mil inmigrantes sirios.

La yerba mate tiene su fiesta grande cada año en su cuna, Apóstoles, Misiones. Este año, su 35ª  edición, empieza el 17 de julio y se extiende hasta el 21. Tendrá un campeonato de doma y folklore, la elección de la reina, espectáculos musicales cada noche (Miranda!, Tché Menino, Los Alonsitos, Gringo Barreto y Cecilia Pahl, entre otros tantos grupos de danzas y artistas locales). La entrada es libre y gratuita. 

Por Javier Ricca
Fotos Juan Carlos Casas y archivo Infomedia