Por Leandro Vesco / Fuente: Cadena 3

Juan Maggi, el deportista cordobés de 52 años con piernas biónicas hoy hizo cumbre en el punto más alto del Himalaya de 5.460 metros. “Estuvimos 11 días para realizar unos 370 kilómetros de trayecto y entre ayer y hoy recorrimos los últimos 30 que nos llevó a la cumbre”, detalló vía telefónica desde la montaña. Cosas de la vida, sólo caminó un año en su vida y tras esperar cinco décadas y poder implatarse piernas biónicas ha llegado a unos de los lugares más altos del planeta. 

Recordó que hace años viene ejercitándose y que el logro que consiguió hoy es un “premio al esfuerzo”. Dueño de una personalidad imbatible, Juan asume: “Creo que todos tenemos la posibilidad de subir al Himalaya pero no necesariamente el objetivo tiene que ser deportivo. Si le ponemos más pasión, las montañas son más bajas y las carreras más cortas”, dijo.

Confesó que uno de los principales motivantes que lo ayudaban a recorrer cada kilómetro era el apoyo de la gente en el camino que se sacaba foto con él, que iba abordo de un triciclo adaptado para propulsar con sus manos. “Creo que es importante que esto trascienda pero para motivar a alguien que hoy no se sienta en condición de enfrentar cualquier obstáculo en su vida”, agregó. 

La marca de su cumbre es más simbólica que material ya que no dejó ninguna marca en la montaña “por respeto” al entorno natural. “Soy respetuoso de estos lugares que son como místicos. Para mí, dejar algo ahí me parece que sonaba irrespetuoso. Eso sí, junté unas piedritas para llevar a mis amigos”, reconoció.

“Ahora estoy en un 10 por ciento de utilidad de las piernas, mucho por miedo. Hay muchas cosas que puedo hacer pero no sé cómo hacerlas. Tengo que cambiar la cabeza. Hace 50 años que pienso que si piso con las piernas, me caigo”, dijo hace un año atrás a la prensa cuando se convirtió en el primer ser humano del mundo en recibir una protesis biónica C-brace. A pesar de que hace muy poco tiempo que volvió a caminar nuevamente, Juan jamás fue una persona que mantuvo una actitud pasiva en la vida. Siempre estuvo en movimiento, desafiando los límites y creando su propio destino.  “A partir de los 37 años, cuando sufrí un infarto, comencé a usar la silla de ruedas para hacer deportes pero también porque el síndrome post-polio sigue afectando las fibras musculares”, cuenta.

Maggi es un experto ciclista y esquiador con equipos adaptados. Ha participado en los Juego Paralímpicos en representación de Argentina. También ha corrido las maratones de Nueva York y Roma. “No me pasé la vida buscando la solución. La gente se obsesiona, sobre todo, las madres de los niños con discapacidad. En esa obsesión perdés la vida. No soy feliz porque camine con piernas biónicas. La felicidad pasa por otro lado”, dijo cuando pudo volver a caminar gracias a esta prótesis que le cambió la vida. 

Hace un año pensó que era el momento de buscar una solución a su discapacidad y de casualidad encontró en Internet que la empresa Ottobock comenzaba a comercializar los C-Brace. Fue volando hasta EE.UU. para comprarlo. Fue el primer paciente en tenerlo. El C-brace tuvo nueve años de desarrollo y se probaron varios prototipos en pacientes. El primer modelo definitivo está en la pierna derecha de Juan, y hoy él ha llevado ese modelo al techo del mundo. 

Maggi emprenderá hoy mismo la vuelta a Córdoba donde espera con ansias encontrarse con su familia y esposa: “Es la primera vez que me pasa que llamé a mi mujer y no podía explicarle lo que pasaba por la emoción que tenía”.  La historia de Juan es una llena de capítulos de proezas y desafios cumplidos que ahora termina felizmente dando la vuelta al mundo. Cuando se desea un objetivo con tanta pasión difícilmente no se haga realidad.