Un el Primer Rally de Autos Clásicos que se corrió en la Ruta Azul en abril último, participó un malvinense que vive hoy en Puerto Santa Cruz. Y mientras El Federal avanza por la Ruta 3 rumbo al Parque Nacional Monte León, dialoga con James Lewis, este personaje conocido por todos en la Patagonia argentina y que ofició de anfitrión de esta cronista.
 James participó del Rally junto con su hijo a bordo de un Renault 4 impecable. Tiene otras máquinas y otras motos, pero el bólido no defraudó y se bancó los kilómetros de asfalto y los de ripio cuando entraron a Monte León. Lo importante es que James, con su máquina y los cincuenta vehículos que desfilaron en el paisaje durante la carrera de regularidad se lució y recordó sus primeros pasos en la zona cuando era pequeño. Ahí nomás, con sumo cuidado, reveló su tesoro: una foto blanco y negro de 1955. Un grupo de personas disfrutaban de un picnic en el campo. En el mismo lugar, en la misma estancia, el mismo paisaje que uno ve hoy. Era un James de apenas tres años, junto con su madre y varios primos. Incunable. En aquel momento era la Estancia Monte León, que hoy es Parque Nacional. Todo está tal cual. Salvo que, al tratarse de un área de preservación, las instalaciones están restauradas. Hay sectores para visitantes y partes “intangibles”, al decir de los especialistas, pues son sitios donde los visitantes no tienen acceso. James se acuerda de todo lo que vivió allí pues era “un paseo acostumbrado” en su infancia que disfrutaran de unos días de vacaciones cuando el clima era benigno en el campo mismo de esta estancia llena de historia. “Ibamos en grupo y nos quedábamos varios días si estaba bien el clima”, recuerda James. “Armábamos carpas en un camión para dormir. Ibamos por una huella que es la que usaban los peones de la estancia y es el camino de hoy. Llega hasta la playa.” Pero lo que recuerda James en su memoria marcada a fuego y con ojos de niño es la vez que descubrieron en las playas una masacre de pingüinos. “Muchos marinos iban y mataban pingüinos para carnearlos, pues usaban su grasa igual que con los lobos marinos. Esa vez, me impresioné mucho. Había muchos. Unos ochenta o cien pingüinos muertos en la playa. Y lo que me quedó también como impresión fue el olor.”
Hace años, la grasa de pingüino de Magallanes y de lobos marinos eran negocio, lo mismo que el guano, y de allí la importancia estratégica de este lugar, escenario de “la guerra del guano” que pronto relataremos. El antiguo galpón de acopio se mantiene, así como la casa de los peones, reconstruida luego de un incendio. En el galpón de esquila original se puede recorrer el paso a paso del manejo del ganado ovino y la producción de lana, un clásico de la región.
Estepa y mar es lo que une esta región costera continental que es Parque Nacional desde 2004. Tuvo en su época de esplendor, a fines del siglo XIX, más de 40 mil ovejas. La primera propietaria de la estancia fue la Sociedad Curtze y Wahlen hasta 1914, cuando fue adquirida por la Southern Patagonian Sheep Farming Co. Ltda. Cuenta la historia que en 1920 pasó a manos de la Sociedad Anónima “La Ganadera Limitada”, de Moritz Braun y Menéndez, que en 2001 vendieron la propiedad a la Fundación Vida Silvestre Argentina. Esta organización la pudo adquirir –según explica una publicación de aquel momento- a través de un fideicomiso, con el aporte de fondos de la Fundación The Patagonian Land Trust, que preside Kristine McDivitt Tompkins, la esposa del magnate estadounidense Douglas Tompkins. La idea inicial de la Administración de Parques Nacionales era proteger unas siete mil hectáreas de la franja costera por sus valores de biodiversidad. Aquí, como se dijo, coinciden la estepa y el mar. Además de los valores arqueológicos, históricos, paleontológicos y paisajísticos. De manera tal que antes de ser ofertada como reserva al Estado Nacional, se acordó un plan de gestión y comunicación en el que se trabajó durante un año entre todos los actores. Privados y de los Estados nacional, provincial y municipal. Y aquí, en estas páginas y en ese lugar están los resultados. Gentes de todo el mundo vienen a descubrir esta porción argentina por donde pasaron, entre otros, Magallanes, Drake, Fitz Roy, Piedra Buena, Py, Spegazzini, Moyano, Lista, Ameghino y el perito Moreno. Pasen y vean.