Los periodistas se pasan el día tratando de resumir una idea en una palabra, una serie de sensaciones en dos o tres frases, de la misma manera en que los fotógrafos intentan sintetizar un hecho en una sola imagen que represente el lugar en que uno está, el suceso que uno cuenta. De eso puede dar clases Guillermo Bekes, el pintor santafeesino que logra sintetizar el campo en un cuadro y que en una pincelada es capaz de sintetizar un mundo.

Bekes nació en Santa Fe y a los siete años se mudó: vivió en Villa Gobernador Gálvez y en Sastre. Nieto de húngaros, se crio en Concordia y esa ciudad nombra cuando se le pregunta de dónde es. Vivió 10 años allí. Por la ventana de su taller, como nombra a su atelier, vio pastar los caballos, miró pintarse el horizonte con esos colores que buscó en su paleta, oyó a los pájaros suplicar por el sol y sintió el balido de Florcita, la cabra que oficiaba de mascota.

Después se mudó a Buenos Aires y pensó que no iba a seguir pintando porque el escenario había cambiado: ahora veía el Obelisco por la ventana del taller. Pero como siempre se vuelve al primer amor, Bekes volvió a la tela con sus cuadros campestres.

“La pintura de Guillermo Bekes ha dejado plasmada sus vivencias desde hace ya bastante tiempo, sobre todo de la paisajística del litoral argentino y en esta oportunidad tenemos obras realizadas en Santa Fe, Entre Ríos y la provincia de Buenos Aires. Su trayectoria ha ido perfeccionando técnicamente la visión de esos campos y sus llanuras con una rigurosidad que sin embargo mantiene intacta la espiritualidad de sus climas”, dice Raúl Vera Ocampo en la presentación de la muestra que el pintor abre mañana en Buenos Aires.

“No es fácil lograr integralmente una similitud característica de aquellos parajes si no se posee una captación visual acorde y consecuente con los matices variados que presenta una realidad cambiante. Bekes logró asimilar el colorido, la materia justa y esa atmósfera que signa la vida de los pastizales, los ríos, las casas, los animales, el conjunto vivo que materializa su contenido trascendente. Esta virtuosa relación pictórica que el artista obtiene es a través de una estrecha relación con el mundo que vive”, dice Vera Ocampo sobre Bekes. Y tiene razón.

 

Más info:

“La Naturaleza del paisaje”

Del 10 al 22 de septiembre

Galería El Socorro

Suipacha 1331 – Ciudad de Buenos Aires