En los últimos años la comunidad científica intensificó la exploración de pinturas rupestres en el territorio argentino, con el objetivo de conocer el origen de estas inscripciones que forman parte de nuestro patrimonio cultural.

Investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) participaron de una exploración conjunta con la Escuela de Arqueología de la Universidad Nacional de Catamarca (UNCA) y el Instituto de Investigaciones sobre Patrimonio Cultural de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), en las Cuevas de Oyola de la Sierra de Ancasti en Catamarca.

La investigación permitió conocer que las pinturas fueron realizadas con materiales locales, como yeso y arcilla. Además se detectaron diferentes preparaciones de pinturas en tonos rojos y blancos, lo cual supone complejas técnicas de elaboración y cierta diacronía (desarrollo a través del tiempo) en la confección de los motivos. Para su estudio se tomaron muestras de 1 mm2 de los grabados, se extrajeron elementos presentes en el lugar (desde vegetación hasta sedimentos del suelo) y se analizaron en el INTI. Los primeros ensayos se realizaron en el Centro de INTI-Procesos Superficiales y luego pasaron al Laboratorio de Especies Cristalinas de INTI-Química para continuar con la caracterización mediante las técnicas de rayos X de difracción y fluorescencias.

Se identificó la presencia de óxido de hierro en coloraciones rojizas —material característico en este tipo de formaciones geológicas—; cactus como material aglutinante; y oxalato de calcio en los pigmentos blancos, compuesto que pudo originarse como resultado del accionar de líquenes a lo largo del tiempo. Esta última sustancia “si bien no permite datar las muestras, porque contiene Carbono-14 (que puede alterar los fechados), cumple una función crucial para la conservación de las pinturas porque actúa como una especie de barniz natural”, detalla Sol Ugarteche de INTI-Química.
El conocimiento de la composición de las muestras será clave para la preservación del espacio donde se encuentran.

Será nuestra prioridad detectar posibles compuestos orgánicos (como grasas o aceites) empleados en la preparación de las pinturas, a través de técnicas como la cromatografía gaseosas con espectroscopía de masa. Es importante participar de este proyecto, entendiendo que recuperar el patrimonio cultural es también apoyar el mejor desarrollo de las industrias culturales.