Un grupo de docentes e investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas e Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) que se desempeñan en el Centro de Tecnología de Recursos Minerales y Cerámica (CETMIC – CONICET – CIC), trabajan en los laboratorios para estudiar cuánto, cómo y por qué las “bentonitas” -un tipo de arcilla milenaria- logran remover sustancias químicas no deseables, como los contaminantes presentes en el agua.

Los avances podrán ser de gran utilidad para el tratamiento de las aguas residuales provenientes de diferentes tipos de industria y de efluentes domiciliarios. La idea es evitar que las aguas contaminadas lleguen a los cursos de agua y generen un impacto negativo sobre el medioambiente y, consecuentemente, sobre la salud de la población.

La arcilla es un componente natural del suelo, formado a lo largo de siglos por efecto de los fenómenos meteorológicos sobre un tipo particular de roca, las feldespáticas. Además de su uso en la elaboración de objetos y ornamentos, milenariamente se utilizó un tipo de arcilla denominado bentonita para extraer las grasas, aceites y otras substancias de la lana de las ovejas para la fabricación de tejidos.

Hoy tales materiales se utilizan para remover grasas, aceites u otras sustancias orgánicas no deseables en los suelos de fábricas, hangares, garajes, almacenes, etc. Un tipo de compuestos que este grupo de investigación busca adsorber en las bentonitas son los fungicidas, que son potencialmente tóxicos para la vida acuática, y en las plantas de empaque frutícola donde se utilizan se generan grandes volúmenes de agua que los contiene y luego son desechados a los cursos de agua natural. 

Con el objetivo de remover los fungicidas del agua se está evaluando la capacidad adsorbente de la arcilla natural y de arcillas modificadas químicamente por intercalación de compuestos orgánicos entre sus láminas (organoarcillas).

El experimento de adsorción consiste en hacer una mezcla de arcilla con el agua contaminada, mantenerla en agitación algunas horas y finalmente separar el agua “más limpia” del barro (arcilla con fungicida adsorbido) que cae en el fondo del recipiente.

El grupo de estudio también investiga la utilización de arcillas y organoarcillas para retener algunos metales presentes en el agua.