Estudiantes de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires (UBA) desarrollaron una máquina que es única en el mercado: Border, una máquina autónoma y liviana para pintar.

Los artefactos que existen actualmente para marcar superficies con rodillo o aspersores son muy rudimentarios y su capacidad de pintura es muy reducida. Si bien en otros países hay modelos autómatas, son muy pesados y eso dificulta su traslado.

Con la ayuda de un programador nació Border, que mediante dos motores eléctricos que traccionan las ruedas delanteras y regulan la velocidad cuando requiere un giro en el terreno, delimita campos deportivos pre-seteados. La apertura y el cierre de la aspersión responde a los circuitos cargados previamente en una plaqueta arduino y así se le suministrará determinadas órdenes a los motores y al sistema de aspersión.

Con este sistema no se requerirá una marca previa en el terreno para poder pintarlo. El usuario solo debe recargar el tanque de pintura. La automatización garantiza el ahorro de tiempo y recursos, y además, la precisión en los movimientos hace cási nulo el desperdicio de pintura.

Para tener una idea del funcionamiento, Border puede pintar una cancha de fútbol con un recorrido de 800 metros en media hora.

El proyecto sólo llegó a instancias de prototipo realizado en el marco de la materia Tecnología IV de la carrera de Diseño Industrial, pero el objetivo es comenzar a comercializarlo.