Usando técnicas de construcción naturales y ecológicas un grupo de veinte estudiantes de la Escuela Técnica de Gestión Social Nehuén Peuman de Bariloche en tan sólo seis días reconstruyeron una casa de un barrio carenciado en donde el frío se hace sentir con crudeza.

La acción solidaria forma parte de un novedoso proyecto educativo que se llama “Aprendizaje en Servicios Solidarios“, y que sirve para que los estudiantes lleven a la comunidad lo que aprenden en las aulas. El primer paso fue construir una estufa Sara, y luego trabajaron en toda la casa. Las estufas Sara son un diseño que desarrolló el INTI y que reducen el consumo de leña optimizando el valor térmico de su combustión. 

El Barrio Pilar II se halla en la gruesa zona marginal de Bariloche, y se caracteriza por casas hechas en forma precaria y muchas de ellas sin ningún servicio. Las bajas temperaturas que se registran en la zona hacen que muchas veces los habitantes de estas viviendas deban optar por alternativas de calefacción peligrosas. Los estudiantes de la escuela pusieron su mira en este espacio marginal de la ciudad para poder ayudar a las familias a pasar mejor el invierno, arreglando las casas usando métodos ecológicos que retienen más el calor. 

La casa elegida para realizar el primer trabajo solidario fue entonces la de Romina, madre soltera de tres hijas. Con la estufa Sara hecha, el equipo de estudiantes se enfocó en la vivienda en sí. “Era un caso interesante porque la casa tenía pérdidas de calor. Con técnicas de construcción natural y materiales reciclados, solucionamos las filtraciones de aire y construimos una estufa similar al modelo ruso pero de construcción natural. Tiene un banco de barro que acumula calor durante el día y lo larga a la noche y además, al ser de barro, no hay peligro de que se prenda fuego”, señaló Mariano Campi, profesor de la escuela Nehuén Peumán.

Romina, de 31 años, usaba cinco cajones de leña para calefaccionar la casa durante todo el día, gracias a las aislaciones térmicas hechas con adobe y la estufa Sara sólo necesita uno

“En este caso, tenemos la posibilidad de compartir nuestro conocimiento sobre el método constructivo natural para ayudar a los que menos tienen. En el taller, aprendemos lo básico. Esto, sin dudas, nos permite aprender más”, remarcó Matías Hualquín, de 18 años, miembro del equipo.

La junta vecinal del Barrio, y los ténicos del área de Habitat y Economía Popular del Ministerio de Desarrollo Social de Río Negro apoyaron la iniciativa y reconocieron que:  “Tenemos dificultades para brindar ayuda en relación a mejoras habitacionales, así que buscamos otros canales. La idea es que de acá en adelante se pueda replicar este tipo de trabajos, que tienen un costo mínimo y mejoran la calidad de vida de la gente. Apostamos a que esto se incluya en la agenda de trabajo de la política pública, desde una perspectiva diferente a la convencional”, dijo Úrsula Caracoche, quien trabaja en el Ministerio de Desarrollo Social.

Por su parte la Presidente de la Junta Vecinal del Barrio Pilar II agradece y destaca la ayuda de estos jóvenes solidarios que donan su tiempo y su trabajo para ayudar a los que menos tienen: “Es reconfortante ver a tantos chicos trabajando para ayudar a un barrio donde hay tanta necesidad. Acá no hay trabajo y hay casas muy precarias. Tenemos nieve cuando, a veces, en el barrio El Frutillar que está muy cerca no hay nada. Por eso este proyecto nos resulta muy necesario”, remarcó.

Romina, que ahora cuenta con una casa en mejore condiociones, señala: “Hace quince años que vivo acá y pasábamos mucho frío. Mis nenas ahora se acuestan contentas porque pueden dormir calentitas”

Uno de los estudiantes que trabajó en la casa de la joven madre, resalta: “Por lo general, se utiliza cemento y ladrillo, pero la gente no sabe que se pueden construir casas con adobe y botellas. Queremos que la gente conozca estas técnicas simples y que lo repliquen ya que está al alcance de todos”