La medida fue adoptada a través de una resolución de las secretarías de Calidad en Salud y de Alimentos, Bioeconomía y Desarrollo Regional, publicada en el Boletín Oficial tras una nueva definición de “agua mineral natural”.

Según el Código Alimentario Argentino (CAA) esa nueva definición establece que “se entiende por agua mineral natural un agua apta para la bebida, de origen subterráneo, procedente de un yacimiento o estrato acuífero no sujeto a influencia de aguas superficiales y proveniente de una fuente explotada mediante una o varias captaciones en los puntos de surgencias naturales o producidas por perforación”.

Esta medida fue adoptada debido a que “distintas regiones del país padecen el fenómeno del hidroarsenicismo, que constituye un severo problema de salud ambiental”.

Estudios epidemiológicos demuestran que “el consumo de agua con elevada concentración de arsénico se relaciona con el desarrollo de cáncer en varios órganos, en particular la piel, la vejiga y los pulmones”.

En este sentido, la resolución dictada “disminuye de 0,2 a 0,05 el nivel máximo permitido de arsénico en agua mineral natural, una medida regulatoria que acentúa las estrategias para la prevención de enfermedades”, explicó el secretario de Calidad en Salud de la Nación, Arnaldo Medina, quien adoptó la medida junto a Marcelo Alos, funcionario de la cartera de Agricultura, Ganadería y Pesca. La norma ya entró en vigencia, por lo que los elaboradores deberán ajustarse a los valores establecidos por la nueva normativa.