Millones de toneladas (11,23 millones en 2017, según la ONU) recorren cada año el planeta embarcadas en contenedores de mercancías, sin ningún tipo de reglas.

La decisión fue adoptada tras finalizar una conferencia de dos semanas este mes, en la que participaron los Estados partes de tres convenciones internacionales sobre productos peligrosos, entre ellas una que regula el movimiento transfronterizo de desechos tóxicos.

Desde que China prohibió el año pasado la importación de la mayoría de residuos plásticos, los países del sudeste asiático se vieron inundados con grandes cantidades de esos desechos.

La decisión adoptada en la conferencia fue saludada con entusiasmo por numerosas organizaciones dedicadas a la defensa del medio ambiente que participaron en las reuniones como observadores.

Los principales oponentes a la nueva restricción fueron Estados Unidos, Argentina y Brasil, señalaron delegados de la organización no gubernamental IPEN, una alianza de grupos que trabajan en temas medioambientales y de salud pública en un centenar de países.

La industria del plástico y petroquímica también hizo escuchar su rechazo a la medida. Estados Unidos es el mayor exportador de plásticos mezclados hacia países en desarrollo, con exportaciones que ascendieron a 157.000 contenedores en 2018.

Es justo que los países tengan el derecho de rechazar la contaminación del plástico que atraviesa sus fronteras. China en este sentido elevó las ambiciones de otros países”, comentó la activista Sirine Rached, de GAIA, una ONG que milita por las alternativas a la incineración de los desechos.