Fuente: Télam

Los paisajes de la provincia de Formosa se caracterizan por sus extensos ríos, esteros, cañadas y selvas, donde se pueden encontrar las especies de aves y fauna más diversas. La exhuberante vegetación abarca importantes áreas protegidas, entre las que se destacan la Reserva Natural Formosa y el Parque Nacional Río Pilcomayo, la Laguna Yema y el Bañado La Estrella.

Este bañado está ubicado al noroeste de los departamentos Ramón Lista, Bermejo y Patiño, pertenece a las subregiones del Chaco semiárido y de transición y tiene su acceso principal en la localidad de Las Lomitas, a 300 kilómetros de la capital provincial. En su recorrido es posible disfrutar de un fondo vegetal de colores verdes y amarillentos y en sus cursos de agua se pueden ver pequeños peces, cardúmenes de sábalos y algas junto a “champales”, que son árboles secos cubiertos con enredaderas verdes donde viven mariposas, enjambres de abejas, saltamontes, pequeñas aves y ocasionalmente alguna cariyú. Entre su fauna se pueden mencionar las garzas blanca, mora y rosada, la cigüeña, el pato sirirí, el ñandú, el chajá y el mbiguá. También hay osos hormigueros, yacarés, carpinchos, nutrias, lobitos de río, vizcachas, pumas, guazunchos y chanchos moros, entre otras especies.

La Laguna Yema, que está ubicada en el centro oeste de la provincia, en el Departamento Bermejo, entre las localidades de Pozo del Mortero y Los Chirigüanos, es un gran espejo de agua donde habitan dorados, pacúes, sábalos y tarariras.

Formosa ofrece además varias alternativas para quienes quieran disfrutar de los paseos náuticos, que se pueden realizar en las aguas del caudaloso río Paraguay, en el imponente río Berrmejo y en el cambiante río Pilcomayo.

La Reserva Natural Formosa, que está ubicada en el oeste de la provincia, entre las localidades de El Yacaré y La Florencia, sobre la margen norte del río Teuco, tiene una superficie de 10 mil hectáreas y es el más joven de la región. En este parque, que tiene una flora abundante y adecuada a un clima húmedo que presenta lluvias durante todo el año, es posible apreciar especies como el palo amarillo, el algarrobo blanco, la mora, el palo bolilla, el zapallo caspi, el palo santo, el ucle, el cardón, el sauce criollo y el palo bobo.

También se puede observar una fauna con especies exóticas como el oso hormiguero bandera, el yacaré ñato, el gazuncho o corzuela parda, el loro hablador, las charatas, el carpinterito de los cardones, el carpincho, chajaes, patos, garzas, el murciélago pescador y el tatú carreta o armadillo.

El Parque Nacional Río Pilcomayo, que tiene una extensión de 47.000 hectáreas, protege un área donde predominan esteros, bañados y sabanas de palma blanca o caranday. En los terrenos más altos hay islotes de monte y sobre las orillas del río Pilcomayo se desarrolla una densa selva que contiene una amplia gama de colores verdes, amarillos y dorados. En sus esteros y áreas anegadas se encuentra la mayor densidad y variedad de aves del ecosistema, entre las que se destacan la espátula, la garza blanca, el chajá y el jabirú o tuyuyú.

En este ambiente habitan dos especies de yacarés o caimanes sudamericanos y se destaca la presencia del mayor cérvido de Sudámerica, el ciervo de los pantanos, cuyos ejemplares pueden superar el metro de altura y los 100 kilos de peso, del oso hormiguero, del tatú carreta y del carpincho o capibara, el roedor más grande del mundo. Además de disfrutar de una naturaleza agreste, la provincia es también un destino ideal para los amantes de las artesanías, sobre todo en el marco del Día Panamericano del Indígena, (19 de abril).