En junio de este año surgió una controversia entre la diseñadora francesa Isabel Marant y la comunidad mixe de Santa María Tlahuitoltepec, en Oaxaca, México, quienes acusaron a la modista haberles plagiado el diseño de una blusa tradicional de la región, la cual vendía en su sitio oficial asegurando que se trataba de un diseño propio.

Marant declaró que se había “inspirado” en los diseños oaxaqueños para crear la pieza, aunque estamos hablando de una blusa prácticamente idéntica, que continúa vendiendose. La compañía Antik Batik inició un proceso legal para obtener los derechos de explotación comercial de estos bordados que originalmente nacieron en la comunidad mixe. El secretario de Asuntos Indígenas de México, Adelfo Regino Montes, advirtió que el gobierno oaxaqueño impugnará dicho juicio.

Los representantes de la comunidad indígena manifestaron que no sabían que debían patentar sus artículos para poder producirlos y venderlos, ya que el gobierno no había realizado ninguna acción para informarles. Hace más de 300 años que esta comunidad viene realizando este tipo de prendas y aún no existe un marco legal que proteja los derechos indígenas, principalmente cuando se trata de artículos típicos de esta comunidad.

Estamos frente a una evidente transgresión al pueblo mixe, al que pretenden despojar de su patrimonio cultural y propiedad intelectual, derechos reconocidos en la Organización de las Naciones Unidas”, declaró el Secretario de Asuntos Indígenas, y citó el Artículo 31 de la Declaración de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), donde se establece que “los pueblos indígenas tienen derecho a mantener, controlar, proteger y desarrollar su patrimonio cultural, sus conocimientos tradicionales, sus expresiones culturales, tradicionales y las manifestaciones de sus ciencias, tecnologías y culturas, comprendidos los recursos humanos y genéticos, las semillas, las medicinas, el conocimiento de las propiedades de la fauna y la flora, las tradiciones orales, las literaturas, los diseños, los deportes y juegos tradicionales, y las artes visuales e interpretativas. También tienen derecho a mantener, controlar, proteger y desarrollar su propiedad intelectual de dicho patrimonio cultural, sus conocimientos tradicionales y sus expresiones culturales tradicionales”.

Y añadió: “Tenemos que ver el mecanismo jurídico para impugnar y pedir respeto a la integridad de los mixes, pero además se recurrirá a tribunales internacionales para exigir respeto a los pueblos originarios”.