El viento sopló con una fuerza insoportable el pasado miércoles 11 de julio en la ciudad de Buenos Aires, pero en la calle Conde 935, en el barrio de Colegiales, arqueó los árboles añosos del barrio, pero no hizo mella en el desarrollo de un día inolvidable, donde la solidaridad fue moneda corriente.
A partir de las 7 y casi hasta la medianoche, miles de personas se acercaron a la puerta de la FM Metro 95.1 para colaborar con donaciones, en la nueva jornada de la Misión Solidaria. Se trata de una acción impulsada por el programa “Perros de la calle”, que conduce Andy Kusnetzoff y el resto de la emisora, en colaboración con la FundaciónSi, que organiza Manuel Lozano, y SEC Socorrismo. “Estamos felices por el resultado. Fue un gran trabajo en equipo. Las donaciones fueron destinadas a más de 100 comedores, hogares y escuelas de Capital Federal, Gran Buenos Aires, Mar del Plata, Chaco y Tucumán. Es el resultado de una sociedad que decide levantar la mirada e involucrarse. Jamás hubiésemos imaginado que llegaríamos a juntar esa cantidad de camiones, parecía imposible. Creo que influyó mucho la transparencia con que se hacen las cosas. La gente ve cuando sale el camión y escucha por la radio cuando llega y se descarga en el destino. Y sin dudas la credibilidad de todo el equipo de la radio”, narró Lozano, la cara visible de una fundación que tiene como principal objetivo promover la inclusión social de los sectores más vulnerables. El trabajo es llevado adelante por un gran número de voluntarios mediante un abordaje integral que trabaja la asistencia, la contención, la capacitación, la educación y la cultura del trabajo.

Números solidarios . La Misión Solidaria arrancó hace cinco años. En 2008 salió el primer y único camión desde la Metro. Además de alimentos, ropa, útiles escolares, juegos didácticos, iba cargado de un presagio: que esa no iba a ser la única vez que ocurriera esa Misión Solidaria. Un año después se sumaron empresas, además de los particulares y el año pasado la intención se consolidó: 55 camiones salieron de la puerta de la radio en 2011. Este año fueron 33 más: 88 camiones cargados con alimentos, frazadas, juguetes, máquinas de coser, ropa de abrigo, herramientas, telas, utensilios de cocina y muebles viajaron a más de 100 hogares, comedores infantiles y escuelas de todo el país. Y, además, 40 mil personas se acercaron a la radio con su donación en 18 horas consecutivas bajo una lluvia persistente y un frío que congelaba las manos de los conductores, que, micrófono en mano, condujeron desde la vereda. Por eso, la calle de la Metro estaba convulsionada: un mar de gente cargando los camiones, otros que llegaban con las manos violáceas por el peso de las bolsas y se quedaban el tiempo que pudieran para ayudar en lo que pudieran. Era imposible caminar por la vereda, donde había leche, juguetes, camperas, lápices, donación de particulares pero también de empresas. Los voluntarios formaron una larga fila para el clásico pasamanos donde las bolsas corrían, como en una cinta invisible, hasta el camión. Y una cortina de aplausos y bocinas despedía al nuevo camión, cargado hasta el cielo, después de la cuenta regresiva de los conductores que al viejo estilo de los programas ómnibus de los sábados televisivos le tomaron el pulso al aire: Andy Kustesnetzoff, Matías Martin, Eduardo “Cabito” Massa Alcántara y Diego Ripoll, entre otros, condujeron el aire que Juan Pablo Varsky abrió desde temprano, con un frío glacial. Siguieron los pasos de la jornada solidaria, el andar de los camiones y la descarga en destino. Y prometen, para el año que viene, subir un movilero a cada camión, para poder narrar la llegada.
 
Hay equipo. Víctor Lavalle, estudiante de filosofía, iba a visitar a un amigo por la zona de Colegiales pero al llegar a la puerta de la radio, vio el nudo de gente en la vereda y en la calle, sintió el ruido de los camiones y decidió quedarse a ayudar: “Llamé a mi amigo y le dije que se venga para la radio. Me emociona ver la colaboración que hay para llevar alimentos y ropa a los más pobres. Como siempre, la sociedad demuestra que cuando la ayuda no viene del poder, la gente dice presente. Felicito a quienes hicieron la propuesta, y sería bueno que se genere un efecto contagio en otras organizaciones”, dice Víctor. En cambio, Bruno Rojas, estudiante de publicidad, se enteró de la jornada solidaria por la radio: “Me enteré escuchando el programa de Andy en Radio Metro (“Perros de la calle”). Hoy tenía que ir a la facultad para rendir un parcial, pero le pedí al profesor si lo podía hacer otro día porque tenía muchas ganas de ayudar con la Misión Solidaria. Siento que aporto mi granito de arena para los más necesitados. Estoy muy conmovido”, suelta Bruno. Por otra parte, Mariela Lugones, ama de casa, es la tercera vez que colabora con la Misión Solidaria: “Es el tercer año que participo. El primero sólo envié donaciones, la segunda jornada convoqué a mis amigos para que trajeran donaciones y puse mi casa como depósito. Y esta vez hice todo lo anterior pero me quedé como voluntaria durante todo el día. Este tipo de acciones le hacen muy bien al país”, dice Mariela, mientras acomoda unas cajas en el camión que ya tiene destino: Resistencia, Chaco. “Estoy muy emocionado. Siento que aporto mi granito de arena en esta acción solidaria. Tengo un viaje de más de ocho horas a Tucumán, pero me reconforta que el motivo sea solidario. Quiero compartir la alegría de la gente que reciba las donaciones. Es algo que tiene que hacer el Estado, pero, una vez más, la sociedad demuestra su fuerza”, suelta Ricardo Ayala, mientras pone primera y sale con paso firme. Sabe que su camión conduce, también, un poco de esperanza. Y quiere llevarla cuanto antes.