Textos y fotos Tomás Linch

El domingo comienza temprano para Marito y su gente. Todo debe estar en orden antes de las nueve: la pista en condiciones, las garitas aceitadas, el semáforo sincronizado. Es una hermosa mañana de otoño en San Pedro, provincia de Buenos Aires, y hoy hay galgos en El Fortín, uno de los dos canódromos de la ciudad.

Las carreras de galgos son un entretenimiento multitudinario a nivel nacional. La actividad mueve a decenas de miles de personas y otros tantos billetes. Propietarios, criadores, soltadores y jugadores se trasladan cada domingo hasta el galgódromo más prometedor, a veces ubicado a muchos kilómetros desde sus hogares. En nuestro país el circuito tiene diversos escenarios. Los más importantes están en la zona triguera de la Ruta Nacional 9 (Marcos Juárez, Bell Ville, Monte Maíz) y en el centro de la provincia de Buenos Aires (9 de Julio, Pergamino, Bragado). No obstante, existen canódromos de distintas categorías en muchas provincias como Mendoza, Río Negro, Entre Ríos y Neuquén.

Tirarle los galgos

Los galgos y su genética desarrollada para la velocidad son tan antiguos como la historia misma. Egipcios, griegos, celtas y galos dieron cuenta de ello. Sin embargo, a pesar de haber sido citados por Shakespeare y pintados por Van Dyck, no se registran datos precisos de cómo llegaron a Inglaterra, donde alcanzarían su apogeo. Fueron los británicos quienes hicieron popular esta actividad, tomándola de la realeza para llevarla al llano de la plebe.

Infinidad de wwwimonios en periódicos, pinturas e ilustraciones del siglo XIX dan una idea cabal de la importancia de las carreras en las islas británicas. No obstante, fue cuando se exportó a Estados Unidos que este entretenimiento alcanzo? su esplendor: los norteamericanos transformaron a los galgos en un negocio multimillonario, agrega?ndole al especta?culo el colorido demasiado circense al que son tan afectos.

En San Pedro, el estacionamiento comienza a llenarse. Los vehi?culos transportan a toda la familia, incluidos sus parientes ma?s preciados, los perros. “Las carreras atraen a todo tipo de gente –comenta Marcelo, propietario y criador–. Aca? vas a ver a grandes empresarios con sus camionetas 4 x 4 flamantes y tambie?n a los peones de los campos aledan?os. Pero a todos nos une el amor por los perros. Este es un circuito chico, donde nos juntamos y competimos para mejorar, para hacer de esto un entretenimiento digno y respetable”.

Antes de comenzar la carrera, criadores y galgos se reu?nen en “la rotonda”, una especie de gran canil a la sombra de un a?rbol. Alli?, mientras los perros reciben masajes, los jugadores pueden estudiarlos antes de decidir una apuesta. En ese mismo instante, el vendedor de remates escribe los nombres de los competidores en la pizarra y comienza su cantinela de nu?meros.

El sistema de apuestas es la ti?pica venta de remates en la que el jugador “compra” una apuesta sobre un perro y, en caso de ganar, se lleva el lote, es decir, las apuestas que han perdido los otros jugadores. Por supuesto, hay que descontar el porcentaje que se queda el cano?dromo para repartir entre los premios y los gastos de organizacio?n.

La ronda de apuestas esta? cerrada. Los soltadores se acercan a las garitas mientras preparan a los animales para la largada, uno de los momentos ma?s delicados de la carrera. Dari?o Umar, El cordobe?s, esta? en esta actividad desde los nueve an?os. Empezo? en Villa Gesell y recorrio? todo el pai?s soltando perros, aunque tambie?n se dedica a la cri?a. Desde la seguridad que le da su experiencia, comenta: “La soltada es muy importante porque se pueden ganar unos buenos metros. Hay que tener mucha tranquilidad para calcular los tiempos del sema?foro y saber empujar, ni muy fuerte ni muy despacio. Hay que ver el gatillo del sen?uelo y, sobre todo, saber parar al perro. Cada uno tiene su estilo. Es notable co?mo la mayori?a de los duen?os o criadores no sueltan, porque se ponen muy nerviosos. Aca? somos todos soltadores profesionales”.

Vida de perros

Existen algunos prejuicios respecto del trato que reciben los perros. Miriam y Gustavo, criadores y propietarios, pero tambie?n organizadores de www.pasionporlosgalgos.com.ar, el mayor portal de la Argentina sobre el tema, dan su explicacio?n. “Se dicen muchas cosas: que los perros corren ra?pido porque les falta peso, que se entrenan con liebres de verdad, que se les pega cuando pierden una carrera, o que corren totalmente drogados. Pero hay una gran verdad: son perros. Y los perros necesitan amor, carin?o y buenas condiciones para correr ra?pido. Estos perros comen ma?s calori?as que muchos humanos. Duermen con aire acondicionado en verano y calefaccio?n en invierno. Se los saca a pasear cuatro veces por di?a, se los varea y se los hace correr lo necesario para que sus propios ha?bitos deportivos no se atrofien ni se sobreexpongan. ¿Y que? perro va a ganar una carrera? El que ma?s amor reciba, el que mejores condiciones de vida y de crianza tenga. Por otra parte, el mejor momento de un galgo es entre los dos y los cuatro an?os. Basta pensar cua?ntas horas por di?a y durante cua?ntos an?os trabajamos los humanos para sacar una conclusio?n obvia.”

Por supuesto, no falta el reducido grupo que ha transformado esto en un negocio malicioso, pero los criadores responsables de galgos trabajan mucho para que todo funcione como corresponde: “No podemos negar –continu?a Gustavo– que hay gente que se porta mal, pero no en tienden nada de estos animales. Porque si con un perro te va bien, despue?s de que termine su vida deportiva va a ser padrillo, lo que va a representar una buena fuente de dinero para el propietario y una buena forma de vida para el perro”.

“Este es un hobby caro –comenta Dari?o, propietario de Duma, una de las perras ganadoras de esta jornada–. No so?lo me refiero al dinero que inverti?s en veterinario, alimento o cremas. Tambie?n exige un tiempo de dedicacio?n importante. Por eso cuando veo ganar a un perro mi?o, lo que me alegra no es el premio, sino el reconocimiento a mi trabajo y a nuestro carin?o por los animales”.
Pura genética

Un galgo bien entrenado puede correr hasta 80 kilo?metros por hora. Las razones por las cuales otras razas no pueden hacerlo son varias: su cuerpo tiene 20 por ciento ma?s de fibra y su corazo?n es ma?s grande y tiene la posibilidad de disparar sus pulsaciones de manera instanta?nea.
En Estados Unidos, Inglaterra y Australia, las ciencias gene?ticas van de la mano de los padrones de inscripcio?n caninos. Todo esta? estrictamente regla- mentado para facilitar el movimiento comercial para compradores y propietarios. Asimismo, existen movimientos de adopcio?n para perros “jubilados” que funcionan de manera eficaz y son financiados con parte de lo recaudado por la actividad. Este padro?n y los controles antidoping, asi? como una reglamentacio?n clara, son algunas de las demandas de los propietarios y criadores de nuestro pai?s.

El sol comienza a caer en San Pedro. Los gritos se apagan y algunos ladridos aislados todavi?a llaman la atencio?n. El pu?blico va retirándose en silencio, algunos con sus trofeos, otros cabizbajos prometiendo volver para mejorar su actuacio?n. Un domingo de galgos ha terminado. La semana que viene, en cualquier rinco?n del pai?s, podra? verse correr a los mejores.