¿Se puede producir un ganado de alta calidad en una zona donde por segundo año consecutivo la sequía se apodera de la tierra? La respuesta puede ser sí si es que uno tiene un plan de manejo ante la crisis hídrica. Eso pusieron en marcha los García, Federico y su hijo Pablo, en su campo de Metán y lograron salir indemnes de la sequía que azotó a la provincia del norte del país. Lo interesante es que lo hicieron sin perder calidad en sus rodeos.

“En primer lugar, bajamos la carga por hectárea. Pasamos de 1,4, que era el promedio histórico, a 0,5”, explicó García. “Solamente nos quedamos con los vientres y la reposición”.  Esa decisión los salvó de los estragos del clima, ya que en años normales el establecimiento realiza ciclo completo, con recría e invernada. Otro tema central, de acuerdo a los propietarios y los asesores del INTA, fue planificar una adecuada reserva forrajera: rollos de alfalfa y silo de maíz producido en las 100 hectáreas del campo que poseen riego. “De esta manera pudimos mantener la condición corporal de las vacas y lograr una preñez del 84%, esperando un porcentaje de terneros logrados superior al 80% para los primeros días de octubre”.

 

La otra clave, de acuerdo a los disertantes, fue la incorporación sostenida de genética de alta calidad. Todas las hembras provienen de cabañas reconocidas e incluso en este año tan crítico adquirieron toros Brangus y Braford de probada genética. “Esto nos permite tener un plantel uniforme y de gran calidad, con aspectos muy positivos de los ejemplares que son hereditarios”, explicaron.

 

Cómo es el campo

El establecimiento de la familia García, llamado “La Población”, tiene 3000 hectáreas (hasta ahora, pueden usar 1000) y es una explotación exclusivamente ganadera. Las otras dos mil son de monte cerrado y, pese a que se encuentran en una zona “verde” de la ley de bosques (la que permite los desmontes) todavía no fueron autorizados a desbrozar.

 

Actualmente tienen 500 vientres y unos 150 animales de rodeo general, complementado con doce toros Bangus y Braford. Hacen inseminación a tiempo fijo, con repaso con toros, y un destete tradicional a los cinco meses. La producción forrajera esta compuesta por alfalfa y maíz, mayormente concentrada en las 100 hectáreas de riego que se realiza por acequias con agua traída desde el Río Juramento, ubicado a ocho kilómetros del campo.

“La Población” tiene cuatro empleados y un capataz. Con ellos, sobrellevó los dos últimos años de sequía y posee reservas forrajeras como para mantener las actuales condiciones al menos hasta enero de 2014.

El mundo come más carne

Jorge Torelli, consejero el IPCVA, habló del negocio de la carne a largo plazo. Según el especialista, el mundo demandará cada vez más carne y una de las pocas regiones que podrá abastecer esa demanda es el Mercosur, en especial la Argentina. “Además, tenemos un mercado interno que muchos países productores envidian, porque siempre fue uno de los sostenes del negocio”, aseguró. “Las previsiones para 2020, aún con diferentes niveles posibles de consumo dentro del país nos garantizan un mercado interno vigoroso y saldos exportables a mercados de gran valor”.

Durante la jornada, que incluyó tres salidas a campo en distintos potreros del establecimiento, disertaron especialistas del INTA (Federico Mónico, Jorge Navarro), del Foro Argentino de Genética Bovina (Rodolfo Peralta) y prestigiosos asesores privados, como Sebastián Riffel, quien se refirió a la importancia de las reservas forrajeras ante los avatares climáticos, especialmente en regiones como el NOA.