La tecnología argentina nos acostumbró a convertir el residuo en combustible. Esta vez, las buenas noticias llegan a partir de un trabajo de los técnicos del Instituto Argentino de Tecnología Industrial (INTI), quienes probaron el lactosuero ácido para generar un combustible. El resultado de esos ensayos abren un panorama alentador para tratar -y aprovechar- un contaminante. 

La explicación de la importancia de este avance radica en estos números: la industria láctea nacional genera 11 millones de litros de suero por día como resultado de la elaboración de quesos. De esta totalidad, se estima que 6 millones de litros de suero son vertidos como parte del efluente industrial, provocando una elevada contaminación.

Por eso es que los técnicos del Centro INTI-Ambiente estudiaron alternativas para el aprovechamiento energético del lactosuero ácido –desecho generado de la elaboración del queso de ricota– para la generación de biogás. Por su composición, el lactosuero representa una alta carga orgánica para los tratamientos convencionales de efluentes líquidos industriales y por este motivo la biodigestión se vuelve una alternativa posible para su aprovechamiento y transformación.

Según indicaron los especialistas, una empresa que procesa 25 metros cúbicos de leche por día puede generar 18 metros cúbicos de suero de ricota. Con este insumo, y de acuerdo a los datos experimentales y la capacidad energética y calorífica del metano (gas que se produce durante la biogestión), se pueden obtener 278 metros cúbicos de biogás por día, una alternativa energética que podría reemplazar el uso de combustibles convencionales (GLP, gas natural, gas-oil o leña) en calderas como una alternativa energética.

¿Por qué importa usar este suero? Porque en caso de que la empresa arroje este desecho al ambiente, la contaminación que puede producir a diario equivale a la generada por una población de 10 mil habitantes. El trabajo del INTI se basó entonces en el estudio de la potencialidad energética del lactosuero ácido, mediante un sistema de digestión anaeróbica (biodigestores) para determinar la eficiencia de remoción de carga orgánica del sustrato y su capacidad de generación de biogás.

La biodigestión de compuestos orgánicos es una transformación bioquímica donde los microorganismos requieren ciertas condiciones ambientales para desarrollarse. Según las características y el tipo de sustrato utilizado se puede generar biogás a una velocidad específica de degradación que se debe determinar en forma experimental.

Luego de realizar las mediciones, el estudio arrojó que la relación entre el volumen de metano generado y el caudal de alimentación del sustrato lactosuero es de 9,6 m3 de metano por cada metro cúbico de lactosuero. Los especialistas aseguran que este proceso productivo sería una alternativa viable para mejorar la calidad ambiental y sustentabilidad  en la industria láctea.