Con el objetivo de autoabastecer de electricidad a todas sus instalaciones sin la necesidad de depender de la red local, un gimnasio del estado de Oregón, Estados Unidos, transforma la energía cinética que se genera durante el pedaleo en las bicicletas spinning, o al correr y caminar en las cintas, conectando estos aparatos a un generador central.

Según reportó este Green Gym, un usuario medio puede generar entre 50 y 150 watts en una sesión de 30 minutos de ejercicio, lo cual es significativo, ya que hoy en día la concurrencia a gimnaios centros se incrementó notablemente, y la mayoría poseen un amplio horario. 

Este gimnasio no solo basa su autonomía energética en la fuerza física de los usuarios que acuden diariamente al centro, también se complementa con la instalación de paneles fotovoltaicos que permiten cubrir la demanda energética en los momentos de menor producción. Además, la energía eléctrica obtenida se rentabiliza con el uso eficiente de las instalaciones del centro como la iluminación, la climatización o los equipos electrónicos e informáticos del centro.

Ya existen precedentes de instalaciones donde se utiliza la actividad humana para generar electricidad, pero la idea de crear un gimnasio capaz de autoabastecerse energéticamente de forma sostenible gracias al esfuerzo de sus socios es realmente innovadora.

El responsable de esta idea visionaria es Adam Boesel, un entrenador personal interesado en la ecología y el medio ambiente: