El Galpón entendió que había una sola manera de seguir existiendo en los mapas. Había que unirse o bajar las percianas. Esto lo supo Francisco Martín Giménez, de 37 años, un comerciante que reside en el barrio centro del pueblo. Luego del temblor de 5,9 grados en la escala de Richter que azotó a la localidad el sábado 17 de este mes, el comerciante supo que no se podía quedar de brazos cruzados. Su pueblo estaba en todos los diarios del país por el movimiento telúrico que dejó un muerto y a decenas de familias sin vivienda. Había que actuar y pronto. 

“Comenzamos trabajando cuatro amigos. Recorrimos las casas afectadas removiendo escombros y ayudando a las familias afectadas”, comentó Giménez. El grupo se denomina “Rejuntao Solidario”, señalaron.  “Luego se comenzó a sumar mucha gente en forma espontánea. Hay profesionales, estudiantes y chicos que están colaborando para que entre todos podamos solucionar los difíciles momentos que estamos viviendo. El Galpón es un pueblo conservador, de fe y tradición y por sobre todo de gente muy solidaria”, opinó este comerciante que gestó la idea.

El grupo ya cuenta con más de 50 integrantes, entre los que hay niños, jóvenes y adultos de ambos sexos. “En El Galpón la mayoría de la gente es humilde. Por ahora, no están faltando alimentos. El grave problema son los daños materiales, porque mucha gente quedó sin casa y todo el pueblo está afectado, como el comercio en general”, agregó Giménez. El Galpón recibió mucha solidaridad de los salteños que donaron alimentos, agua y ropa, entre otras cosas.

“Queremos agradecer la gran solidaridad del pueblo salteño y de la gente de otras provincias que hicieron llegar donaciones”, destacó. El grupo solidario se está encargando de la distribución equitativa de parte de las donaciones a las familias más necesitadas.

“Nosotros conocemos en profundidad la situación de cada uno de los vecinos porque hemos recorrido todas las casas afectadas. Incluso algunas que no fueron visitadas por las autoridades”, remarcó Gimenez. Dijo que el grupo trabajó en distintos inmuebles afectados en la remoción de escombros y en rescatar y acomodar las pertenencias de los damnificados. “Tratamos de salvar la mayor cantidad de cosas posibles en la remoción de escombros. También ayudamos a hacer mudanzas y a armar carpas”, remarcó.

La tarea que tienen es grande y cansa, pero el deseo de que El Galpón vuelva a recuperar la normalidad es más fuerte y siguen con su cruzada solidaria. Ya casi terminaron con los escombros y están relevando los daños, casa por casa. “Lo que es necesario es que se construyan las casas y se levanten las paredes de manera urgente, porque hay mucha gente afectada. Muchos vecinos la están pasando mal”, remarcó Giménez.