Por Leandro Vesco. Fuente: Diario Andino

En el marco del funcionamiento de la Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU) en Villa La Angostura, una artesana local brindará talleres para chicos y grandes de elaboración de juguetes con materiales reutilizables. Solicitan a los vecinos colaborar acercando la materia prima.

El Programa se denomina Juguetes Verdes, y busca “educar tanto a habitantes como a visitantes, en la adopción de hábitos de tratamiento limpio de los residuos, incorporando la reutilización de materiales (residuos/recursos) para elaborar diversos juguetes, involucrando a los habitantes y turistas aún más en la gestión responsable de sus Residuos Sólidos Urbanos (RSU), bajo la comprensión de que todos somos generadores”, define la productora local Graciela Viera.

“Se realizarán talleres con las familias que buscarán aportar, a los procesos ya iniciados, la construcción de un nuevo espacio de educación ambiental no formal, que facilite la adopción de nuevos hábitos necesarios para acompañar el desarrollo de la localidad en términos sustentables”, agrega.

Esta Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos necesita para funcionar la participación de todos los actores de una comunidad, inclusive de los visitantes que la eligen como su destino turístico la paradisíaca Villa.

“Los procesos de educación ambiental a través de los talleres tendrán como destinatarios directos a los niños y sus familias. Asimismo, el espacio elegido para el desarrollo del proyecto permitirá un acercamiento directo con los espacios de recreación, tanto de turistas como de residentes, así como también una conexión más directa con la naturaleza que pretendemos cuidar.

El valor de elaborar los juguetes con las propias manos, en familia, es una actividad que puede conectarnos con una fuente de valores sociales”, aclara con entusiasmo esta productora que propone una alternativa natural y familiar en estos días en donde el consumo de juguetes tecnológicos crece y la relación emocional entre ellos y los niños es prácticamente nula, dejando un recuerdo frío y pasivo, que no se  puede comparar con la acción de fabricar con nuestras propias manos aquellos elementos que luego serán usados para jugar.