El hecho ocurrió hace algunos días atrás. Vecinos de Villa Los Galpones, en inmediaciones de las vías del Ferrocarril San Martín, cercano al barrio Alta Córdoba, se encuentran preocupados por el hallazgo de cajas de agrotóxicos de alta peligrosidad abandonados en un basural a cielo abierto ubicado a escasos 20 metros de la escuela primaria San Martín, ubicada en Galán y Cerrito.

Según relató Alberto “Chaco” Ojeda, vecino del lugar, el martes 13 de octubre, encontró en la casa de otra vecina del barrio recipientes inscriptos con el símbolo de materiales peligrosos. Al preguntarle dónde los había conseguido, le conwwwó que frente a la plaza del Polideportivo Cerutti. Fue allí donde descubrió luego diversas bolsas y cajas colmadas de productos altamente tóxicos que la mujer no supo advertir su peligrosidad por no saber leer.

Según informó la ONG Encuentro de Organizaciones, que acompañó la denuncia ante este hallazgo, los productos eran Actellic Prof50 CE (pirimifos-metil un órgano fosforado), Phostoxin (fosfúro de aluminio) y Placa Degeshy (fosfuro de magnesio) ambos liberadores de gas fosfina y Oxibiol (Deltametrina-Butoxido de Piperonilo), producidos por las empresas Fugram, Syngenta y Chemotecnia. 

“Nos presentamos nos presentamos como querellantes con el abogado Darío Ávila para que se investigue quiénes son los responsables de abandonar estos agrotóxicos tan peligrosos y de venta restringida a pocos metros de una escuela. Cómo será que la directora de la escuela San Martín se acercó cuando estábamos con los bomberos y se quejó del mal olor, al tiempo que nos comentó que había varios chicos con picazón en los ojos. Es que esos tóxicos tienen olor como a pescado o a cebolla podrida”, graficó Ojeda en diálogo con la prensa.

Según precisó, los bomberos por precaución utilizaron barbijos, pero aseguró que ni el poder judicial es conciente de la peligrosidad de los productos hallados. “No se dan cuenta que en contacto con la humedad del aire, producen un gas que afecta el sistema nervioso central y para eso no hay antídoto ni cura. Como será que tienen ahora esos agrotóxicos en un depósito judicial común y corriente junto a otras cosas incautadas como armas”, insistió Ojeda.

La causa es investigada por el fiscal Raúl Garzón. “Queremos llegar hasta las últimas consecuencias, porque no pueden abandonar esto en la vía pública y más, cerca de una escuela donde hay niños. Estos son venenos para los cuales no tenemos cura”, 

Por su parte, desde Encuentro de Organizaciones, se apuntó a la “impunidad, desidia e intencionalidad por parte de quienes, a conciencia del tenor de los desechos y de sus efectos letales sobre el cuerpo humano, se deshicieron de éstos residuos frente a una plaza, una escuela y un barrio popular. Creemos que la decisión de deshacerse de estos químicos frente a una “villa” denota un claro desinterés sistémico por parte de los de arriba sobre la vida de los de abajo”. La mayor gravedad representa para las personas de un asentamiento donde muchas trabajan del reciclaje y el «cirujeo», cuestionaron desde esa ONG.

La denuncia se radicó el mes pasado en función de que en las cajas de estos agrotóxicos se especifica “quiénes eran los transportistas, y sabemos que el origen es de Buenos Aires y el destino es un minorista de productos químicos para el agro que tiene su comercio en el centro de la ciudad”, enfatizó el fiscal. El hecho es de capital importancia ya que afecta la salud en forma directa